En los primeros capítulos, iniciamos la reinterpretación de la soledad  trabajando los aspectos personales cuyas motivaciones derivan de necesidades biológicas, emocionales y mentales de cada uno de nosotros. Ya en  el anterior iniciamos los colaborativos accionando desde el líder servidor que ha comprendido su rol social, pero es en este momento en que la Conciencia de Unidad  es comprendida e integrada lo que nos permite conectar con mayor facilidad con la fuente de significancia.  Es la aceptación de Dios creador y no creatura, así como la admisión de los principios espirituales como verdades, los que nos lleva a reinterpretar la Soledad a través de disfrutar el Servicio.

Como consecuencia, este Don de Servicio es guiado por nuestro propósito de vida. Porque en este nivel dejo de “querer”, no busco hacer mi voluntad,  soltando  así al Ego y me conecto firmemente con el Creador que guía mis pasos.

En este sentido,  observamos como  la conexión con el entorno natural facilita una positiva interrelación del todo, porque hemos dejado atrás la individualidad y nos enfocamos  en la totalidad.

Sin embargo, si este nivel no se ha consolidado, pudiéramos aún experimentar la soledad como una sensación de falta de poder personal impidiendo hacer una diferencia social y servir al prójimo. En este caso sería recomendable revisar nuevamente los aspectos ya trabajados en los capítulos anteriores para reforzarlos.

Para facilitar la compresión, ilustramos este nivel con una pequeña historia.

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El árbol que se sentía solo

En una extensa pradera, donde las suaves brisas acariciaban las hierbas y el sol pintaba de dorado cada rincón, se encontraba un árbol. El único árbol en ese paraje. Este árbol, de ramas extendidas y hojas danzantes, se sentía afligido por una profunda soledad. No comprendía quién era ni cuál era su propósito en aquel vasto espacio.

El árbol, con raíces hundidas en la tierra fértil, observaba a los demás seres de la pradera que crecían y se movían a su alrededor. Las flores bailaban al compás del viento, las mariposas revoloteaban entre los arbustos y los pájaros cantaban sus melodías. Sin embargo, el árbol se sentía diferente, desconectado de la armonía que parecía impregnar la pradera.
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El despertar

Una noche, mientras las estrellas titilaban en el cielo, el árbol suspiró en su soledad. En ese momento mágico, una voz suave en su interior le susurró que su soledad no era real, que él era parte esencial de la pradera y que su propósito estaba enraizado en el tejido mismo de la naturaleza.

Con una nueva perspectiva, el árbol comenzó a explorar su entorno de manera diferente. Sus raíces, antes entrelazadas con la tierra de manera tímida, las comenzó a extender con más confianza. Un poco sorprendido se dio cuenta que al hacerlo con mayor consciencia, podía notar que una red invisible unía a cada planta, flor, criatura y elemento de la pradera. Red a la que siempre había estado unido sin percatarse de ello.

Gradualmente fue aumentando esa conexión y ganando mayor fuerza. Comprendió que, aunque podía no sentirse igual a los demás, era una pieza fundamental del tapiz de la vida, al igual que los otros seres y elementos. Y si uno de ellos faltaba, el desequilibrio los afectaba a todos.

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Servir desde el propósito

Con el tiempo, el árbol fue consciente de que sus hojas ofrecían sombra a los animales cansados, que sus ramas servían de refugio para los pájaros y que sus raíces contribuían a la estabilidad del suelo. Cada estación le revelaba un nuevo aspecto de su propósito, una nueva razón para abrazar la pradera que lo sostenía.

Sus ramas, en las que antes creía habitaba la tristeza, fueron ganadas por la alegría de ser parte de algo más grande. El árbol comprendió que la pradera, con su diversidad y armonía, le daba significado a su existencia. No estaba solo; era una nota única en la sinfonía de la naturaleza., tan válida como las otras.

En las mañanas, cuando el sol ascendía en el cielo, el árbol cantaba una canción de gratitud. Se balanceaba con el viento y dejaba que sus hojas susurraran historias de unidad y propósito. El árbol de la pradera, una vez afligido por la soledad, se convirtió en un símbolo de fortaleza y conexión, recordando a todos que la verdadera esencia de la vida reside en ser parte de algo más grande que uno mismo.

Como podemos observar en el cuento y se ha repetido a lo largo del libro, la soledad se percibe distinta según el enfoque y de ello derivan sus consecuencias. Por esta razón, en este nivel los Frutos del Espíritu son pieza clave para percibirnos permanentemente acompañados, al ser parte del entramado y disfrutar de la responsabilidad en mantener el equilibrio, por lo cual nos centramos en este capítulo en los aspectos bioéticos.

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La soledad como fuente de sabiduría

A la soledad voluntaria se la relaciona con conceptos como la libertad, la responsabilidad, la dignidad, el sentido de la vida, la felicidad, el amor, la amistad, la solidaridad, la justicia, etc. Todo ellos valores y principios que están asociados a los frutos del espíritu: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fe, Mansedumbre, Templanza, Modestia, Continencia y Castidad.

Sin embargo si la soledad no es voluntaria, pero lo que “si elijo” es mi forma de interpretarla, convirtiéndola en mi maestra, doy espacio para el desarrollo de estos frutos y encuentro los caminos para llegar al otro, para promover en él su propia reinterpretación.

En otro orden de ideas, muchos han defendido el valor de la soledad como una oportunidad para el autoconocimiento, la reflexión, la creatividad, la espiritualidad, la independencia, etc. porque cuando estamos solos tenemos la oportunidad de dejar mirar fuera para mirar profundamente dentro de nosotros.

La soledad como oportunidad para reflexionar

Para Nelson Mandela, sujeto a una soledad forzada durante 27 años de prisión, la soledad te impulsa a reflexionar “En la soledad, no hay nada que te distraiga de esas preguntas agobiantes” que surgen en tu mente y  el «tener fuertes convicciones es el secreto para sobrevivir a las privaciones, tu espíritu puede estar lleno, incluso cuando tu estómago está vacío». 

En este sentido, lo que ya llena tu espíritu se convierte en una guia para tu crecimiento a través de la reflexión y son las respuestas que surgen de ella las que nutren esos frutos.

El sentido de la vida como vía para la reinterpretación

Victor Frankl, psiquiatra, neurólogo y filósofo vienés, quien estuvo prisionero en varios campos de concentración nazis, y que posteriormente desarrolló su teoría de la logoterapia: la persona es libre y responsable y su esencia es la voluntad de sentido. Plantea el encuentro con el sentido de la vida ante cada situación, como vía para reinterpretar la soledad, es decir es ese salvavidas que nos hace emerger del mar de incomodidad que nos ahoga en la soledad negativa. 

Para ello nos propone  una mirada al futuro, preguntando no  ¿por qué? sino ¿para qué? Las respuestas libres y responsables  al ¿Para qué siento esta soledad? ¿Cómo puedo encontrar sentido a mi soledad?  nos guiarán hacia las acciones que llenan de sentido la vida en ese momento. La respuesta es personal y no puede inventarse sino encontrarse porque la voluntad de sentido es una necesidad espiritual/existencial propia y exclusiva de cada persona.

Según Frankl “Da igual que la actividad que debe dar contenido y un sentido a la existencia humana esté retribuida o no; desde el punto de vista psicológico, lo más importante y decisivo es que esa actividad despierte en el hombre, aunque éste sea ya anciano, la sensación de existir para algo o para alguien”.

En conclusión. desde esta postura vamos al encuentro de la sabiduría que surge de la soledad en procura nuestro bienestar comprendiendo que estoy bien si el otro lo esta..

La cara oscura y más conocida de la soledad

Por otro lado, se hace necesario mirar el lado oscuro de este fenómeno, la soledad entendida como una percepción dañina para evitarlo o paliar sus efectos. Y es aquí donde juega un papel fundamental la Bioética, de la cual encontrarás mayor información más adelante en este capítulo.

Entendiendo la Bioética como  la rama de la ética que se ocupa de los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida. Es decir el estudio sistemático de la conducta humana, en la búsqueda de la más apropiada para la salud, el bienestar y la socialización.

Desde este campo, la soledad no deseada se ha abordado desde diferentes perspectivas, como la de los derechos humanos, la de la vulnerabilidad, la de la calidad de vida, la de la salud mental, la de la atención sanitaria, la de la investigación biomédica, la de la biotecnología, entre otros muchos. Ampliándose cada día más en función de la evolución de la sociedad y las dinámicas relacionales surgidas.

En esta rama se analizan los problemas éticos que plantea la soledad en diversos contextos y específicamente la  involuntaria que ocurre en la vejez,  la discapacidad, la enfermedad, como consecuencia de la muerte,  de la pobreza, de la exclusión social, de la pandemia, etc. 

En relación a la soledad no deseada, el doctor Fermín García Gollarte señala que “además de producir sufrimiento limita el derecho a la participación con consecuencias negativas para la salud de las personas que lo padecen: riesgos de enfermedades cerebrovasculares, infartos, depresión o fragilidad física y social”. 

Como podemos notar y ya se ha señalado en otros capítulos del libro, la soledad produce efectos nocivos a nivel biológico, a nivel emocional y a nivel social, y la bioética procura establecer principios y promover normas de conducta que reduzcan este fenómeno y sus efectos negativos.
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El Servicio, una oportunidad para acompañarnos.

El servicio como principio está dirigido por el amor. Y desde este profundo amor nace el interés y la buena disposición para colaborar con los demás de manera asertiva.

Este nuevo cambio de actitud se consolida con la práctica, donde ponemos en marcha todos nuestros talentos y dones para lograr el mayor bien al mayor número de personas que nos sea posible.

Estar enfocados en la oportunidad de servicio implica el reconocimiento del otro como un ser digno, el compromiso con su bienestar, la disposición a colaborar en lo que sea que esté a nuestro alcance para contribuir a su felicidad..

Tres caras que pueden confundir

Con frecuencia muchas personas tienden a confundir estas 3 concepciones: el Servil, el Prestador de Servicio o Ser Servicio. Con lo cual se genera inquietud y frenando la actitud de servicio como proceso de transformación. Es por ello que para acceder este nivel es necesario que lo puedas tener claro.

El Servil significa adular a la autoridad. La persona en este caso, está atenta a los deseos y necesidades del otro que él considera que está en un mayor posición y de la cual puede obtener un beneficio.

Un Prestador de servicio se puede confundir con el servicio a otro, sin embargo supone la retribución por aquello que da satisfacción a quien espera una determinada acción. Está basado en la relación satisfacción-ganancia.

Ser Servicio, es ser útil al otro. La persona con actitud de servicio posee  la vocación para servir y hacerlo con amor, pasión y dedicación. Está atento al otro porque cree en su compromiso de estar en la vida del otro y contribuir a su bienestar..

Como se puede observar, en todos está presente la aceptación personal de la diferencia que existe entre las personas, pero cada uno de ello lo entiende y acciona desde un punto distinto.

Mientras el Servil, ve al otro a un nivel mayor, sus acciones van dirigidas a tomar algo del poder del otro.

En la prestación de servicio, vemos al otro como una fuente de ingresos, buscamos las diferencias para generar ganancias a través de la venta de nuestras acciones.

El que sirve al otro, lo reconoce como un ser digno, es consciente de la diversidad, limitaciones y necesidades que presenta en ese momento (edad, enfermedad, etc) surgiendo de  él la acción prodiga.

Y aunque es posible prestar un servicio y servir, es primordial ver que es lo que guía nuestras acciones en ese asistir al otro: el amor o la ambición..

¿Cómo reinterpretar la soledad a partir del servicio?

El servicio puede ser una forma de superar la soledad no deseada, tanto propia como ajena, al establecer vínculos de afecto, de respeto, de confianza, de solidaridad y de justicia. El servicio es una forma de dar sentido a la vida, al encontrar un propósito,que brinda completitud y disfrute, permitiendo afianzar nuestras relaciones.

Te dejamos algunas actividades que te permitirán fortalecer estas conexiones, algunas se repiten de capítulos anteriores, pero te aseguramos que llegados a este nivel lo miraras desde otro punto de vista.
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Afianzandonos desde la fuente de significancia:

El servicio nos facilita conectar con nuestra espiritualidad, con nuestra dimensión trascendente, con nuestra fe, con nuestra misión de vida. Esto nos ayuda a encontrar un propósito, una motivación, una inspiración para servir a los demás, para ser parte de algo más grande que nosotros mismos, para dejar una huella positiva en el mundo. Los que nos permite entender que estamos permanentemente acompañados. Y es la unión con el Creador la fuente que nutre toda las relaciones

Para fortalecer la conexión en este nivel te invito a escribir en el siguiente espacio  tu propósito de vida.Entendiendo que surge de tu ser y guía las acciones que dan Sentido a tu vida en este momento.

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Mi Propósito de vida
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Otras formas de afianzar la relación con el creador surge del agradecimiento. Es por ello que te invito a revisar si ya realizas estas acciones diarias

  • A diario tomo tiempo para orar y/o meditar
  • Agradezco al despertar y antes de dormir por al menos 3 cosas.
  • Bendigo los alimentos al prepararlos y antes de comer, siendo consciente de que llegan gracias a la participación de muchas personas, del Creador y de los elementos de la naturaleza.
  • Me mantengo

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Utilizando la soledad para conectarnos con nosotros mismos:

Para servir es necesario conocernos mejor, reflexionar nuevamente sobre nuestros valores,  nuestras pasiones, nuestras fortalezas y debilidades. Esto nos ayuda a identificar qué podemos ofrecer a los demás, qué podemos aportar al mundo, qué nos hace felices y nos da sentido. Entendiendo de esta forma que la soledad es una oportunidad para explorar nuestro ser sin distracción y trascender a niveles de consciencia más elevados. Al reforzar la conexión con nosotros mismos, nos permitimos ser la manifestación de Dios al servicio del otro, desde nuestra propia esencia.

En este sentido te invito a reflexionar y responder:

Los valores que me guían  son:

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Las fortalezas que me son propias:

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Debilidades que reconozco:
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Tres metas que hoy declaro y que surgen desde mi propósito de vida:

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Asumiendo mi compromiso con el entorno:

Al servir desarrollamos nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra innovación, nuestra capacidad de encontrar nuevas rutas de acción. Esto nos permite percibir y disfrutar de formas originales, eficaces, sostenibles y éticas de servir a los demás, de mejorar la calidad de vida, de generar impacto social, desde nuestros propósitos que son inspiración divina. Asumimos con alegría nuestra responsabilidad con el todo.

Para fortalecer  tu creatividad e inspiración,te recomendamos dedicar tiempo para una actividad o un hobbie en el que pongas en marcha tu creatividad y compartas con personas afines a tus valores:
Dedicare tiempo para ____________________________________________________________________________

Analiza tu entorno y según tu propósito determina donde puedes involucrarte para crear un cambio positivo en tu entorno (natural, social)
Me involucrare en_______________________________________________________________________________
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Acompañando al otro:

Cuando servimos aprendemos a valorar la compañía, la amistad, la familia, la comunidad, la sociedad. Esto nos ayuda a ser más empáticos, más compasivos, más solidarios, más conscientes de las necesidades y los problemas de los demás, más dispuestos a asistir, a colaborar, a compartir, a servir. Desde aquí elejimos acompañar al otro porque entendemos que somos parte de él.

Dedicará semanalmente tiempo para compartir con ___________________________ y estaré atento/a a las situaciones  en que pueda asistirle.

A través del servicio, no solo nos enfocamos en nosotros mismos, sino que también establecemos vínculos de afecto, respeto, confianza y justicia con los demás. El servicio se convierte así en un medio para superar la soledad no elegida, proporcionando un propósito y significado a nuestra vida mientras contribuimos al bienestar de quienes nos rodean.

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Para más información

Haz clic para acceder a soledad_umbral_filosofia.pdf

Analítica-Diferencia entre Servir y servilismo

La Nación- Prestar servicio y servir al otro

Cuaderno- Vivir sanamente la soledad

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