Las dietas son un aspecto fundamental de la alimentación humana, que influye en la salud, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, no todas las dietas son iguales ni tienen los mismos efectos sobre el organismo. Por eso, es importante conocer los diferentes tipos de dietas que existen y los criterios que se pueden utilizar para clasificarlas.

En este artículo, te voy a presentar algunos de los criterios más comunes y relevantes para clasificar las dietas, como el objetivo, la cantidad de calorías, la cantidad de nutrientes, el tipo de alimentos, el origen, la duración, la evidencia y la ética. También te voy a mostrar algunos ejemplos de dietas que se pueden encuadrar en cada categoría, y los beneficios y riesgos que pueden tener para la salud.

Finalmente, te voy a introducir en los niveles de conciencia MƐT®, aplicados a la alimentación, esto te permitirá ordenar los criterios en los que están basadas las dietas según la matriz de conciencia.

█ ¿Llamado a una dieta estricta?

Ordenar las dietas según cuán estrictas y saludables sean, y desde allí a las más carnívoras y despiadadas es una tarea subjetiva y depende de varios criterios, como la calidad nutricional, el equilibrio, la variedad, la adecuación a las necesidades, la sostenibilidad, etc.

Sin embargo, basándonos en la información que hemos encontrado, le proponemos una primer clasificación, que no pretende ser definitiva ni absoluta, sino orientativa y basada en algunos indicadores de calidad de la dieta.

La clasificación es la siguiente:

  • Más estrictas y saludables: Dieta mediterránea, Dieta DASH, Dieta de la zona, Dieta volumétrica, Dieta Sirt, Dieta ayurvédica. Estas dietas se caracterizan por ser equilibradas, variadas, ricas en alimentos de origen vegetal, moderadas en grasas y azúcares, y adecuadas a las recomendaciones dietéticas. Además, se han asociado con beneficios para la salud, como la prevención de enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad, el cáncer, etc345.
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  • Moderadamente estrictas y saludables: Dieta ovolactovegetariana, Dieta vegana, Dieta macrobiótica, Dieta alcalina, Dieta paleovegana, Dieta crudivegana. Estas dietas se basan en el consumo de alimentos de origen vegetal, excluyendo total o parcialmente los de origen animal. Pueden ser saludables si se planifican adecuadamente y se asegura el aporte de todos los nutrientes esenciales, especialmente la vitamina B12, el hierro, el calcio y el zinc. Sin embargo, también pueden ser muy restrictivas y difíciles de seguir, y pueden conllevar riesgos de carencias nutricionales, trastornos digestivos, desequilibrios metabólicos, etc345.
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  • Poco estrictas y saludables: Dieta flexitariana, Dieta sin gluten, Dieta FODMAP. Estas dietas combinan el consumo de alimentos de origen vegetal con el de alimentos de origen animal, pero con ciertas limitaciones o restricciones. La dieta flexitariana reduce el consumo de carne y pescado, pero no los elimina por completo. La dieta sin gluten excluye el gluten, una proteína presente en algunos cereales, que puede causar problemas en personas con celiaquía, alergia al trigo o sensibilidad al gluten no celíaca. La dieta FODMAP restringe el consumo de ciertos hidratos de carbono fermentables, que pueden provocar molestias digestivas en personas con síndrome de intestino irritable o enfermedad inflamatoria intestinal. Estas dietas pueden ser saludables si se siguen con criterio y supervisión profesional, y si se adaptan a las necesidades y preferencias de cada persona345.
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  • Poco estrictas y poco saludables: Dieta disociada, Dieta paleolítica, Dieta cetogénica, Dieta Atkins, Dieta crudista, Dieta carnívora. Estas dietas se basan en el consumo de alimentos de un solo grupo o de pocos grupos, excluyendo o limitando otros. La dieta disociada impide mezclar ciertos grupos de alimentos en una misma comida, con el fin de facilitar la digestión y evitar el exceso de calorías. La dieta paleolítica se inspira en la alimentación de nuestros ancestros del Paleolítico, antes de la aparición de la agricultura, y se centra en el consumo de alimentos naturales y sin procesar, como carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y semillas, y excluye los alimentos procesados, los cereales y los lácteos. La dieta cetogénica consiste en reducir al mínimo el consumo de carbohidratos y aumentar el de grasas, con el fin de inducir al organismo a un estado de cetosis, en el que quema grasa como fuente de energía. La dieta Atkins es una variante de la dieta cetogénica, que se divide en cuatro fases, que van desde la inducción, en la que se restringen los carbohidratos a 20 gramos al día, hasta el mantenimiento, en el que se permite una mayor variedad de alimentos. La dieta crudista se basa en el consumo de alimentos crudos o cocinados a menos de 48°C, con el fin de preservar sus enzimas y nutrientes. No se limita a los alimentos de origen vegetal, sino que también incluye alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos, lácteos, etc., siempre que sean crudos. La dieta carnívora se basa en el consumo exclusivo de carne y productos animales, excluyendo cualquier alimento de origen vegetal. Estas dietas pueden ser poco saludables porque pueden provocar deficiencias o excesos de nutrientes, desequilibrios en el metabolismo, problemas digestivos, cardiovasculares, renales, hepáticos, óseos, etc345.
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  • Despiadada y poco saludable: Dieta caníbal. Esta dieta se basa en el consumo de carne humana, excluyendo cualquier otro tipo de alimento. Es una dieta extremadamente peligrosa, no solo por los aspectos éticos, legales y morales que implica, sino también por los riesgos sanitarios que conlleva, como la transmisión de enfermedades infecciosas, la intoxicación por metales pesados, la alteración del sistema nervioso, el desarrollo de trastornos psicológicos, etc.

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A continuación, vamos a hacer una revisión de criterios de selección alineados con el Modelo MƐT®
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Dietas Terapéuticas

Son aquellas que se prescriben cuando el paciente presenta algún tipo de patología que requiere la ingesta de una mayor cantidad de calorías o nutrientes, la no ingesta de determinados tipos de alimentos o incluso la ingesta de alimentos de determinada consistencia.

Dentro de las dietas terapéuticas podemos distinguir 3 tipos: con modificaciones energéticas, con modificaciones de nutrientes y con modificaciones de la textura y consistencia.

Según la duración:

Se pueden diferenciar dietas según el tiempo que se siguen, como las dietas de choque, que son muy restrictivas y se hacen por un período corto; las dietas de transición, que son más flexibles y se hacen por un período intermedio; y las dietas de mantenimiento, que son equilibradas y se hacen por un período largo o indefinido.

Según su textura y consistencia:

Dieta Líquida: Se utiliza en fases de recuperación de íleo paralítico, exploraciones intestinales, en las fases de tránsito entre la nutrición parenteral y la alimentación oral, entre otros.
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Dieta semisólida o Triturada Como su nombre indica, los alimentos tienen textura de puré.
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Dieta blanda y dieta de fácil masticación:
Ambas se utilizan en la fase de tránsito de la dieta líquida o semisólida a la basal. La blanda se caracteriza por presentar los alimentos enteros, con poco aceite y condimentos. La de fácil masticación solo se diferencia de la blanda en la textura de los alimentos, para así conseguir el mínimo esfuerzo a la hora de la masticación.
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Según el Objetivo:

Se pueden distinguir dietas para adelgazar, para aumentar de peso, para mejorar la salud, para prevenir o tratar enfermedades, para mejorar el rendimiento deportivo, etc.
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Según el Método y el Efecto:

Se pueden distinguir dietas según el modo de preparación o consumo de los alimentos, como las dietas cocinadas, que implican el uso de calor o fuego para modificar los alimentos; las dietas crudas, que se basan en consumir los alimentos sin cocinar, al natural; las dietas líquidas, que consisten en tomar solamente alimentos líquidos y bebidas; y las dietas masticatorias, que se basan en masticar los alimentos hasta convertirlos en líquido antes de tragarlos.
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Y a la vez, según el impacto que tienen sobre el organismo, como las dietas alcalinas, que se basan en consumir alimentos que aumentan el pH de la sangre y evitan la acidosis; las dietas antioxidantes, que se basan en consumir alimentos que previenen el daño celular causado por los radicales libres; las dietas antiinflamatorias, que se basan en consumir alimentos que reducen la inflamación crónica y sus consecuencias; y las dietas depurativas, que se basan en consumir alimentos que favorecen la eliminación de toxinas y residuos del cuerpo .
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Según la Cantidad de Calorías y el Rítmo:

Se pueden diferenciar dietas hipocalóricas, que aportan menos calorías de las que el cuerpo necesita o gasta; dietas normocalóricas, que aportan las calorías adecuadas para mantener el peso; y dietas hipercalóricas, que aportan más calorías de las que el cuerpo necesita o gasta.

También según la frecuencia o el horario de las comidas, como las dietas fraccionadas, que se basan en hacer varias comidas pequeñas al día, cada pocas horas; las dietas intermitentes, que se basan en alternar períodos de ayuno con períodos de alimentación; las dietas cronobiológicas, que se basan en adaptar el tipo y la cantidad de alimentos al ritmo circadiano del organismo; y las dietas inversas, que se basan en invertir el orden habitual de las comidas, empezando por la más copiosa y terminando por la más ligera..

Según las Modificaciones de Nutrientes y las Evidencias Científicas:

Se pueden clasificar dietas hiperproteicas, que aumentan el consumo de proteínas; dietas hipoproteicas, que reducen el consumo de proteínas; dietas hipoglucídicas, que disminuyen el consumo de hidratos de carbono; dietas hipolipídicas, que limitan el consumo de grasas; y dietas equilibradas, que proporcionan una proporción adecuada de los tres macronutrientes.

De hidratos de carbono: (también llamados carbohidratos): el objetivo es realizar una restricción parcial de algún tipo de hidrato de carbono en concreto. Se utiliza en pacientes diabéticos y cuando existe algún tipo de problema de absorción a nivel del intestino.

De Proteínas: Hipoproteica: se disminuye la cantidad de proteínas y se utiliza en caso de insuficiencia renal y hepática.

Sin Gluten: dieta utiliza en pacientes celíacos que no pueden ingerir gluten, una proteína presente en el trigo, cebada y centeno.

Hiperproteica: se aumenta la cantidad de proteínas y se utiliza en pacientes desnutridos y críticos.

De Lípidos: baja en triglicéridos y/o colesterol: se utilizan en pacientes a los que se les ha detectado un nivel alto de triglicéridos o colesterol.

De Minerales: normalmente se utilizan para controlar los niveles de sodio y potasio.
Baja en sodio: se utiliza en pacientes con hipertensión arterial, pues el sodio retiene agua en el organismo.
Baja en potasio: se utiliza cuando el paciente tiene una alta concentración de potasio en su organismo, sobre todo en personas con insuficiencia renal.

Laxantes: tipo de dietas en las que se aumenta la ingesta de fibra y líquidos.

Astringentes: consisten en disminuir la ingesta de fibra y grasas.

Otras: Cualquier tipo de dieta con modificación de nutrientes destinada a la prevención o tratamiento de determinada patología.
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El otro aspecto clave es el grado de respaldo científico que tienen, como las dietas basadas en la evidencia, que se apoyan en estudios e investigaciones que demuestran su eficacia y seguridad; las dietas basadas en la experiencia, que se basan en testimonios o casos de éxito que no tienen una comprobación rigurosa; y las dietas basadas en la pseudociencia, que se basan en afirmaciones falsas o engañosas que no tienen ningún fundamento científico.
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Según el Tipo de Alimentos:

El objetivo de esta clasificación es que descubras los distintos tipos de dietas en función de que incluye cada una, para luego establecer una taxonomía que oriente tu decisión respecto de un encuentro saludable.

Alcalina: tiene como objetivo mantener el pH del organismo en un nivel ligeramente alcalino, mediante el consumo de alimentos que favorecen la alcalinidad, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas, etc., y la evitación de alimentos que producen acidez, como carnes, lácteos, cereales, azúcar, café, alcohol, etc.

Amucosa: se basa en eliminar los alimentos que producen mucosidad en el organismo, como los lácteos, los cereales, las carnes y los huevos. Se consumen principalmente frutas, verduras, frutos secos y semillas.

Apiovegana: piovegana: se basa en eliminar los alimentos que producen mucosidad en el organismo, como los lácteos, los cereales, las carnes y los huevos. Se consumen principalmente frutas, verduras, frutos secos y semillas.

Atkins: es una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas y grasas, que promueve la pérdida de peso y el control del apetito. Se divide en cuatro fases, que van desde la inducción, en la que se restringen los carbohidratos a 20 gramos al día, hasta el mantenimiento, en el que se permite una mayor variedad de alimentos.

Atlántica: se inspira en la dieta mediterránea, pero con más consumo de pescado, marisco, algas y productos lácteos. Se caracteriza por su riqueza en omega-3, calcio, yodo y antioxidantes.

Ayurvédica: es una dieta que se inspira en la medicina tradicional india, conocida como ayurveda, y que busca el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Se basa en el concepto de los tres doshas o tipos de energía (vata, pitta y kapha), que determinan las características físicas, mentales y emocionales de cada persona. Según el dosha predominante, se recomienda consumir ciertos alimentos y evitar otros, así como seguir unas pautas de higiene, ejercicio y meditación.

Baja en carbohidratos: se basa en reducir el consumo de carbohidratos, los cuales se encuentran mayormente en los alimentos azucarados, la pasta y el pan. En su lugar se consume comida a base de ingredientes naturales, enfocándose en proteínas y verduras y grasas naturales. Los estudios indican que la dieta baja en carbohidratos causa pérdida de peso y mejora de los marcadores de salud.

Baja en FODMAP: se basa en evitar los alimentos con alto contenido de FODMAP, que son tipos de carbohidratos que se absorben mal en el intestino delgado y causan dolor, diarrea y estreñimiento en algunas personas. Los FODMAP incluyen fructanos, fructosa, lactosa, galactanos y polioles. La dieta baja en FODMAP puede ayudar a identificar qué alimentos desencadenan los síntomas del síndrome de intestino irritable (SII).

Carnívora: se basa en comer exclusivamente carne, pescado y otros alimentos de origen animal como los huevos y ciertos productos lácteos. Excluye todos los demás alimentos, incluyendo frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos y semillas. La dieta carnívora surge de la creencia de que las dietas altas en carbohidratos son las culpables de las altas tasas de enfermedades crónicas actuales.

Canibal: es una dieta que consiste en consumir carne humana, ya sea por motivos culturales, religiosos, de supervivencia o de trastorno mental. Es una práctica muy poco frecuente y condenada por la mayoría de las sociedades. Puede tener riesgos para la salud, como la transmisión de enfermedades infecciosas o la intoxicación por metales pesados.

Cetogénica: consiste en reducir al mínimo el consumo de carbohidratos y aumentar el de grasas, con el fin de inducir al organismo a un estado de cetosis, en el que quema grasa como fuente de energía. Es una de las dietas de mayor moda en estos momentos. Aquí va una imagen representativa de la misma.

Crudista: es una dieta que se basa en el consumo de alimentos crudos o cocinados a menos de 48°C, con el fin de preservar sus enzimas y nutrientes. No se limita a los alimentos de origen vegetal, sino que también incluye alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos, lácteos, etc., siempre que sean crudos. Es una dieta muy restrictiva y puede conllevar riesgos de infecciones, intoxicaciones, carencias nutricionales y trastornos alimentarios.

Crudivegana: es una variante de la dieta vegana, que consiste en consumir únicamente alimentos crudos o cocinados a menos de 42°C, con el fin de preservar sus enzimas y nutrientes. Incluye alimentos como frutas, verduras, germinados, frutos secos, semillas, algas, etc.

Crudívora: se basa en consumir alimentos sin cocinar, no procesados y a menudo orgánicos. Los crudivoros basan su alimentación en frutas y verduras, frutos secos, cereales germinados, legumbres y semillas. Aunque los alimentos no se cocinan, sí que se pueden macerar, deshidratar, triturar, rallar o fermentar.

DASH: tiene como objetivo prevenir o tratar la hipertensión arterial, mediante la reducción del consumo de sodio y el aumento del de potasio, calcio y magnesio. Incluye alimentos como frutas, verduras, lácteos bajos en grasa, cereales integrales, carnes magras, pescado, aves, frutos secos y semillas.

De la zona: consiste en consumir los alimentos en una proporción de 40% de hidratos de carbono, 30% de proteínas y 30% de grasas, con el objetivo de mantener el equilibrio hormonal y el control del peso. Se recomienda comer cinco veces al día, cada cuatro horas, y no saltarse ninguna comida.

Detox: es una dieta que pretende eliminar las toxinas del organismo mediante el consumo de alimentos naturales, como frutas, verduras, zumos, infusiones y agua. No hay evidencia científica que respalde su eficacia ni su necesidad, ya que el cuerpo humano tiene mecanismos propios para depurarse. Además, puede provocar carencias nutricionales, deshidratación o efecto rebote.

Disociada: se basa en no mezclar ciertos grupos de alimentos en una misma comida, con el fin de facilitar la digestión y evitar el exceso de calorías. Por ejemplo, no se deben combinar hidratos de carbono con proteínas o grasas.

Dukan: se divide en cuatro fases: ataque, crucero, consolidación y estabilización. Se basa en el consumo de proteínas magras, lácteos desnatados, verduras y una cantidad limitada de frutas, cereales y legumbres.

Escandinava: se basa en el consumo de alimentos típicos de los países nórdicos, como el salmón, el arenque, el bacalao, las bayas, los cereales integrales, las verduras de hoja verde y los lácteos fermentados. Se evitan los alimentos procesados, el azúcar y las grasas saturadas.

Flexitariana: se trata de una dieta vegetariana flexible, que permite el consumo ocasional de carne, pescado y otros productos de origen animal. Se basa en el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas.

FODMAP: es una dieta que restringe el consumo de ciertos hidratos de carbono fermentables, conocidos como FODMAP (siglas en inglés de Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols). Estos hidratos de carbono pueden causar molestias digestivas, como hinchazón, gases, dolor o diarrea, en algunas personas con síndrome de intestino irritable o enfermedad inflamatoria intestinal. Algunos ejemplos de alimentos ricos en FODMAP son la cebolla, el ajo, el brócoli, la coliflor, las legumbres, la leche, la miel, el mango, la manzana, la pera, el trigo, etc.

Frugívora: es una dieta vegana que se basa en el consumo de frutas y, en ocasiones, frutos secos. Se considera una dieta muy restrictiva y desequilibrada, ya que puede provocar déficits de proteínas, grasas, vitaminas y minerales, como el hierro, el calcio o la vitamina B12. También puede aumentar el riesgo de caries, diabetes o trastornos digestivos.

Frutariana: es una dieta vegana que solo permite el consumo de frutas y verduras que se puedan recolectar sin dañar la planta, como tomates, pepinos o calabazas. Es una dieta aún más limitada que la frugívora y con los mismos problemas de salud asociados. Además, tiene un impacto ambiental negativo, ya que requiere de mucha agua y tierra para producir los alimentos.

Hiperproteica: es una dieta que aumenta el consumo de proteínas de origen animal y vegetal, con el fin de perder peso y conservar el músculo. Se suele reducir el consumo de hidratos de carbono y grasas, y se acompaña de ejercicio físico. Puede tener beneficios a corto plazo, pero también puede causar efectos adversos, como sobrecarga renal, deshidratación, cetosis, pérdida de calcio o aumento del colesterol.

Hipercalórica: es una dieta que aporta más calorías de las que el cuerpo necesita o gasta, con el objetivo de aumentar el peso corporal y la masa muscular. Se suele basar en el consumo de alimentos energéticos y nutritivos, como cereales, legumbres, frutos secos, lácteos, carnes y pescados. Se recomienda hacerla bajo supervisión médica y evitar el exceso de grasas saturadas, azúcares y sal.

Hipocalórica: es una dieta que aporta menos calorías de las que el cuerpo necesita o gasta, con el objetivo de reducir el peso corporal y la grasa corporal. Se suele basar en el consumo de alimentos bajos en calorías y que aporten nutrientes, como frutas, verduras, carnes magras, pescados y lácteos desnatados. Se recomienda hacerla bajo supervisión médica y evitar el déficit de proteínas, vitaminas y minerales.

Hiposódica: es una dieta que limita el consumo de sodio o sal, con el fin de prevenir o tratar la hipertensión arterial, la insuficiencia cardiaca o renal, entre otras condiciones. Se suele basar en el consumo de alimentos naturales y frescos, como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, carnes blancas y pescados. Se recomienda evitar los alimentos procesados, enlatados, ahumados, salados o con aditivos.

Lactovegetariana: es una dieta vegetariana que además de excluir la carne y el pescado, excluye los huevos, pero a diferencia de dietas más restrictivas como el veganismo, incluye productos lácteos, como leche, yogur, queso y mantequilla. Se suele basar en el consumo de alimentos vegetales, como cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Puede ser una dieta equilibrada y saludable, siempre que se asegure un aporte adecuado de proteínas, hierro, calcio y vitamina B12

Líquida: es una dieta que consiste en tomar solamente alimentos líquidos y bebidas. Se puede hacer de forma completa o clara, según el grado de transparencia de los líquidos. Se suele indicar antes o después de ciertos procedimientos médicos o si se tienen problemas digestivos, como náuseas, vómitos o diarrea. No es una dieta adecuada para seguir a largo plazo, ya que puede provocar desnutrición, deshidratación o alteraciones metabólicas.

Macrobiótica: se basa en el equilibrio entre el yin y el yang, los dos principios opuestos de la filosofía oriental. Se consumen principalmente cereales integrales, verduras, legumbres, algas y semillas. Se evitan los alimentos de origen animal, los lácteos, el azúcar, el alcohol y los alimentos refinados o procesados.

Mediterránea: se basa en el consumo de alimentos típicos de la región mediterránea, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva, pescado, frutos secos, lácteos y vino. Se considera una de las dietas más saludables y equilibradas.

MIND: es una dieta que combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH, con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo y el Alzheimer. Se basa en el consumo de alimentos beneficiosos para el cerebro, como verduras de hoja verde, bayas, frutos secos, pescados grasos, aceite de oliva y cereales integrales.

Nórdica: es una dieta que se inspira en los hábitos alimentarios de los países nórdicos, como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia. Se caracteriza por el consumo de vegetales de hoja verde y de raíz, frutas del bosque, cereales integrales, legumbres, lácteos bajos en grasa, pescados, aceite de colza y hierbas y especias34. Se recomienda limitar el consumo de carnes rojas, grasas saturadas, azúcares y sal.

Ornish: es una dieta vegetariana baja en grasas, creada por el médico Dean Ornish, con el fin de mejorar la salud cardiovascular y revertir la enfermedad coronaria. Se basa en el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, productos de soja, lácteos descremados y claras de huevo. Se excluyen las carnes, los productos lácteos enteros, los aceites, el alcohol y los alimentos procesados.

Ovolactovegetariana: es una variante de la dieta vegetariana, que permite el consumo de huevos, lácteos y sus derivados, además de los alimentos de origen vegetal. Se considera una dieta equilibrada y saludable, siempre que se asegure el aporte de vitamina B12, hierro y zinc.

Paleo: se inspira en la alimentación de los cazadores-recolectores del Paleolítico. Se consumen principalmente carne, pescado, huevos, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Se evitan los cereales, las legumbres, los lácteos, el azúcar y los alimentos procesados.

Paleolítica: se basa en la alimentación de nuestros ancestros del Paleolítico, antes de la aparición de la agricultura. Se centra en el consumo de alimentos naturales y sin procesar, como carne, pescado, frutas, verduras, frutos secos y semillas, y excluye los alimentos procesados, los cereales y los lácteos.

Paleovegana: es una dieta que combina los principios de la dieta paleolítica y la dieta vegana, es decir, se basa en el consumo de alimentos naturales y sin procesar, de origen vegetal, y excluye los alimentos procesados, los cereales, los lácteos, los huevos, la miel, etc. Se considera una dieta muy estricta y difícil de seguir, y puede provocar deficiencias de vitamina B12, calcio, hierro y zinc.

Perricone: se basa en el consumo de alimentos antiinflamatorios y antioxidantes, como el salmón, las bayas, los vegetales de hoja verde, el aceite de oliva, el té verde y el chocolate negro. Se evitan los alimentos que provocan inflamación y envejecimiento, como el azúcar, los almidones, los lácteos, el alcohol y los alimentos fritos.

Sirt: es una dieta que se basa en el consumo de alimentos ricos en sirtuinas, unas proteínas que se encargan de regular el metabolismo, la inflamación y el envejecimiento celular. Algunos ejemplos de alimentos con sirtuinas son el chocolate negro, el vino tinto, el té verde, el café, las nueces, las fresas, el kale, el aceite de oliva, etc. Se supone que estos alimentos activan el “gen de la delgadez” y favorecen la pérdida de peso y la salud.

Sin gluten: es una dieta que elimina el gluten, una proteína presente en algunos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena. Está indicada para las personas que sufren de celiaquía, una enfermedad autoinmune que provoca una inflamación intestinal al ingerir gluten. También puede ser beneficiosa para las personas con sensibilidad al gluten no celíaca o con alergia al trigo.

Sin lactosa: se basa en eliminar los productos lácteos que contienen lactosa, el azúcar de la leche, que algunas personas no pueden digerir correctamente. Se consumen principalmente alimentos de origen vegetal, carnes, pescados, huevos y productos lácteos sin lactosa o con lactasa añadida.

TLC: es una dieta que significa «cambios terapéuticos en el estilo de vida», diseñada por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, para reducir el colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Se basa en el consumo de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, lácteos bajos en grasa, carnes magras, pescados y aceites vegetales. Se limita el consumo de grasas saturadas, colesterol, sodio y azúcares.

Vegana: es una variante de la dieta vegetariana, que excluye cualquier producto de origen animal, incluyendo huevos, lácteos, miel, gelatina, etc. Se basa en el consumo de alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, semillas, algas, etc.

Vegetariana: es una dieta que excluye el consumo de carne y pescado, y que puede incluir o no otros productos de origen animal, como los huevos, los lácteos o la miel. Se basa en el consumo de alimentos vegetales, como cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Puede ser una dieta equilibrada y saludable, siempre que se asegure un aporte adecuado de proteínas, hierro, calcio, zinc y vitamina B12.

Volumétrica: es una dieta que se basa en el consumo de alimentos con bajo contenido calórico y alto contenido de agua y fibra, que aportan volumen y saciedad, y ayudan a controlar el apetito. Algunos ejemplos de alimentos volumétricos son las frutas, las verduras, las sopas, las ensaladas, los cereales integrales, las legumbres, etc. Se trata de una dieta flexible y variada, que no prohíbe ningún alimento, sino que los clasifica según su densidad energética.

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Según la Ética y el Origen:

Se pueden identificar dietas según los principios morales o valores que las motivan, como las dietas vegetarianas, veganas, apioveganas, frutarianas, etc., que buscan respetar la vida animal y el medio ambiente; las dietas ecológicas, orgánicas o biológicas, que buscan consumir alimentos que no contengan pesticidas, transgénicos u otros aditivos artificiales; y las dietas solidarias, que buscan consumir alimentos que provengan de comercio justo, agricultura familiar o cooperativas locales.

También de acuerdo a la procedencia geográfica, cultural o histórica de los alimentos que se consumen, como la dieta mediterránea, la dieta nórdica, la dieta japonesa, la dieta paleo, la dieta ayurvédica, etc.

Acorde a las Distintas Fases de la Conciencia Humana.

Según las fases de conciencia propias del Modelo MƐT®, podríamos ordenar las dietas en función de la matriz de conciencia de la siguiente manera:

  • Conciencia Reactiva: propia de los Niveles cero y uno. Es el nivel más bajo de conciencia, donde la persona se siente impotente, dependiente y a merced de las circunstancias. La dieta de este nivel es inconsciente, desordenada y poco saludable. Se basa en el consumo de alimentos procesados, refinados, azucarados, grasos y adictivos, que generan sobrepeso, enfermedades y malestar. Algunos ejemplos de dietas de este nivel son la dieta occidental, la dieta fast food, la dieta caníbal y la dieta de choque.
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  • Conciencia Manifiesta. Niveles 2 y 3 del MET. Refieren a cuando la persona empieza a tomar conciencia de su poder personal y de su capacidad de crear su realidad. La dieta de este nivel es consciente, planificada y orientada a un objetivo. Se basa en el consumo de alimentos que aportan energía, salud y bienestar, que ayudan a alcanzar el peso ideal, la forma física y el rendimiento. Algunos ejemplos de dietas de este nivel son la dieta hiperproteica, la dieta hipocalórica, la dieta cetogénica y la dieta paleo.
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  • Conciencia de Canal. Niveles 4 y 5: Es cuando la persona se conecta con su esencia, su propósito y su misión. La dieta de este nivel es intuitiva, flexible y armoniosa. Se basa en el consumo de alimentos que nutren el cuerpo, la mente y el espíritu, que favorecen la expresión creativa, la conexión con el todo y la trascendencia. Algunos ejemplos de dietas de este nivel son la dieta mediterránea, la dieta nórdica, la dieta MIND y la dieta ayurvédica.
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  • Conciencia del Ser. Refiere los niveles más altos de conciencia, 6 y 7. Donde la persona se reconoce como un ser divino, ilimitado y eterno. La dieta de este nivel es espiritual, universal y compasiva. Se basa en el consumo de alimentos que respetan la vida, el medio ambiente y la evolución, que elevan la vibración, la conciencia y la felicidad. Algunos ejemplos de dietas de este nivel son la dieta vegetariana, la dieta vegana, la dieta frutariana y la dieta ecológica.
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Un desarrollo del Dr. Fabián Sorrentino para Sonria.University. Se puede utilizar parte del artículo citando las fuentes originales. Formato de Cita: Sorrentino, F (2024) Sonria.University Recuperado de: https://sonria.com/descubra-su-dieta-alimenticia/