Cuando hablamos de la ciencia nos referimos a una de las grandes construcciones linguísticas que han permitido a la humanidad salir de las cavernas y alcanzar el conocimiento actual, sin embargo en el mundo de la ciencia subyacen infinitas inquietudes; como  si la ciencia puede explicar todos los fenómenos que ocurren o bien solo puede hablar de lo que sus investigadores están siendo capaces de experimentar.

Dentro de toda esta discusión subyace un significado acerca de ciencia, cual es su campo y que aportes ha ejercido en nuestro desarrollo cultural y social.

Comencemos por el principio: según cuenta Etimologías de Chile, la palabra ciencia viene del latín scientia (conocimiento), compuesta con: El verbo scire, saber, presente en la palabra necio. Se asocia con una raíz *skei-2 (cortar, rajar), presente en el griego σχίζειν (skhizein = rajar, separar) de cisma y esquizofrenia. Lo que en términos ontológicos pordríamos reconocer como distinguir.

Al principio todo fue curiosidad

La curiosidad acerca de nuestro medio ambiente es el precio que pagamos para mantenernos vivos. Sin alimento no hay supervivencia. Los arboles no necesitan salir a buscar, toman los recursos naturales y si no hay perecen. La energía vuelve a la tierra y así es como comienza nuevamente la vida.

En su definición más simple y pura la curiosidad es «ese deseo por conocer cada una de las cosas que observamos». Deseo que encuentra su primera expresión en respuestas a las necesidades prácticas de la vida humana: cómo plantar y cultivar, cosechar; fabricar mejores arcos y flechas; tejer mejor el vestido… pero, ¿qué ocurre una vez dominadas estas tareas o satisfechas necesidades prácticas? Aparece lo Inevitable: “el deseo de conocer nos impulsa a realizar actividades menos limitadas y más complejas”.

“Conjunto sistemático de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método de investigación científico”. Sierra Bravo

Según la UNESCO: “La ciencia incluye sistemas de conocimiento que pueden ser históricos, tradicionales, indígenas y/o contemporáneos. Esto incluye ideas predictivas y explicaciones basadas en observaciones de la naturaleza o descubrimientos deductivos que son lógicos y racionales en sus propios términos y que pueden ser validados, modificados o refutados por medio de nuevas observaciones”.

Para MARIO BUNGE: “El ser humano ha ido construyendo un mundo artificial, como un creciente cuerpo de ideas, llamado ciencia, de carácter racional, sistemático, exacto y verificable con los que ha alcanzado una reconstrucción conceptual del mundo que es cada vez más amplia, profunda y exacta”.

Según MARIANE KRAUSE: “Es la construcción de conocimiento acerca de algo (supuestamente) externo, acerca de nosotros mismos o acerca de la relación entre nosotros y lo (supuestamente) externo, que sigue ciertas reglas establecidas por una comunidad científica determinada, cual se encuentra inserta en un contexto cultural e histórico específico”.

¿Cómo se construye la ciencia?

A través del acuerdo a ciertas reglas establecidas por comunidades científicas. Las reglas a su vez se sostienen sobre algunos supuestos acerca de la realidad y acerca del conocimiento. Esto último nos remite al punto siguiente: la discusión acerca de los paradigmas científicos.Paradigma: “Conjunto básico de creencias que guía la acción, tanto de la vida cotidiana como la acción relacionada con la investigación científica” (Guba, 1990, p. 17, trad. Por Mariane Krause).
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¿Qué preguntas que nos hacemos frente al fenómeno del aprendizaje?

Pregunta Ontológica:

¿Cuál es la naturaleza de lo que conocemos?, o bien, ¿en qué consiste la realidad? ¿Cómo definimos al ser humano, de dónde venimos y hacia dónde vamos?

Pregunta Epistemológica:

¿De qué naturaleza es la relación entre el investigador y aquello que desea conocer? Esta pregunta se refiere a la posibilidad del conocimiento “objetivo”, es decir, se plantea si el conocimiento puede existir como algo independiente del observador. ¿Hay realidad independiente del observador?

Pregunta Metodológica:

¿Que caminos conocemos para acceder al conocimiento?

De la combinación de respuestas a estas tres preguntas surgen los distintos paradigmas del conocimiento. Concentrémonos en algunos de elllos:

10 claves para distinguir entre la Ciencia y la Pseudociencia

1 – No te dejes llevar por el prestigio, la prensa y las opiniones partidistas.

Hay ciencia en la pseudociencia y también un conjunto de faláceas y habladurías.  Para comenzar es importante aclarar que la ciencia no es una creencia, sino que es el resultado de observaciones y experimentos.

“De las creencias „se duda‟; a la ciencia se la comprueba, se la acepta o se la rechaza.” Pablo Kreimer, El Científico También es un Ser Humano, página 15

2 – Las pseudociencias dicen dar explicación a lo que la ciencia no ha podido explicar.

“Las popularizaciones dispersas y deficientes de la ciencia dejan unos nichos ecológicos que la pseudociencia se apresura en llenar.”

“Si aceptamos la imposibilidad de evitar que la ciencia y la tecnología transformen nuestro mundo, debemos tratar de asegurarnos que los cambios se operen en la dirección correcta. […] Esto significa que el público ha de tener un entendimiento básico de la ciencia para poder tomar decisiones informadas y no dejarlas en manos de los expertos. Stephen Hawking, Agujeros Negros y Pequeños Universos, pág. 45

3 – Las afirmaciones pseudocientíficas suelen basarse en lo paranormal, en lo que no somos capaces de ver.

Sin embargo, como “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias” no siempre las pseudociencias son capaces de probar todas sus teorías.

La ciencia, sin las personas, no existe así como las sociedades sin la ciencia se “estancan” en el tiempo. Ciencia somos todos y, por ello, es necesario saber de qué se habla cuando se habla de
ciencia y pseudociencia. “La ciencia origina una gran sensación de prodigio. Pero la pseudociencia también.” Carl Sagan, El Mundo y sus Demonios, pág. 15.

4 – La ciencia debe admitir su propia ignorancia