Esta etapa previa de validación no evalúa el grado de aptitud conciente, ni las narrativa desde una interpretación profunda.
Su función es verificar dos aspectos:
1 – Si el organismo posee las condiciones mínimas de estabilidad para realizar una evaluación ontosemiótica confiable.
2 – Si la persona tiene disposición natural y genuina a atravesar un proceso ético de transformación personal para expandir su conciencia.

El principio del Atlas para esta capa es:

“No puede interpretarse el estado de conciencia, desconociendo si existen alteraciones fisiológicas, que comprometan la percepción, la regulación, la atención y el juicio.”

Por eso la Capa o, comienza

1 – Comprobando la estabilidad Biofisiológica Basal

“Estado mínimo de coherencia corporal que permite sostener percepción, presencia y acción consciente integrada.”

  • Estabilidad Neurovegetativa,
  • Grado de Oxigenación,
  • Calidad del Descanso,
  • Presencia de Dolor,
  • Calidad de Hidratación,
  • Regulación Autonómica,
  • Aptitud Cognitiva Basal.

2 – Para luego enfocarnos en el umbral de coherencia

“Condición mínima necesaria para considerar válido un abordaje desde el Coaching ODC.”

De esta manera, en lugar de lanzamos a interpretar o diagnosticar aspectos de la personalidad, como lo haría la psicología. En esta 1er etapa solo verificaríamos si existe aptitud de evaluación.

Esta etapa la denominamos: la Etica del Observador, su propósito es identificar el fundamento onto‑ético desde el cual el sujeto concibe el valor, el orden y el sentido de la existencia.

Desde la Brújula de la Orientación Moral, observamos el flujo ético de la conciencia. Asistiendo al cliente a reconocer sus modelos mentales a partir del cual conecta con su resiliencia operativa.

Esta etapa previa, torna a esta disciplina en clínicamente sólida, epistemológicamente limpia y apta para ser posteriormente entrenable.

¿Desde qué condiciones estamos observando, interpretando y respondiendo?

En esta etapa el Atlas incorpora una lectura concurrente de múltiples flujos de funcionamiento humano. No se trata solamente de un análisis psicológico, emocional o cognitivo aislado, sino de una observación interdisciplinaria de los factores que condicionan la experiencia consciente.

El proceso comienza validando el estado basal neurofisiológico y biofuncional del sujeto. Variables como regulación autonómica, descanso, dolor, oxigenación, hidratación, estrés fisiológico o fatiga cognitiva pueden alterar significativamente la percepción, la interpretación y la capacidad reflexiva.

El Atlas reconoce que no toda incoherencia es moral, filosófica o existencial; muchas veces una conciencia aparentemente fragmentada está atravesando condiciones fisiológicas incompatibles con procesos profundos de autoobservación.

Superada esta primera validación, el modelo comienza a observar la orientación ética fundacional, la claridad cognitiva, la estabilidad neuropsicológica, la calidad vincular, los criterios epistemológicos, la construcción semiótica del significado, la comprensión sistémica de las consecuencias, la consolidación de hábitos virtuosos, la capacidad fenomenológica de presencia y finalmente el sentido existencial que organiza la dirección de vida.

Cada uno de estos flujos funciona como una dimensión concurrente del Atlas. Ninguno explica por sí solo la conciencia humana. La coherencia emerge de la interacción dinámica entre todos ellos.

Por este motivo, la Capa Cero no busca clasificar personas, sino determinar el nivel de confiabilidad interpretativa desde el cual puede iniciarse un verdadero proceso de desarrollo.

En términos operativos, esta etapa establece el umbral mínimo de coherencia requerido para que el proceso de Coaching ODC pueda realizarse con profundidad, responsabilidad y validez ontológica desde las 7 interdisciplinas que hacen a su configuración.


Un desarrollo del Dr. Fabián Sorrentino, para la Ontología de la Conciencia como una Epistemología justificada.