En este nivel de la Integración, que se caracteriza por la interdependencia, la cooperación y la comunicación es importante distinguir entre la soledad objetiva y subjetiva.

«La soledad es el reino de los pensamientos.” Leonardo Da Vinci

Un camino de reflexión para trascender la soledad

El Modelo MƐT®, se consolida como un camino de superación, a ser atravesado desde múltiples perspectivas, ideas, actitudes, conductas… una suma de más de 100 columnas que nos permiten identificar el grado de conciencia del que estamos observándonos.

Las múltiples inteligencias representan una de esas columnas de las que les cuento. Nótese que, en lugar de identificar a las inteligencias por un canal, como lo hacen Howard Gardner o el modelo de Elaine de Beauport, que es el preferido por nuestro equipo, nuestra clasificación de las Inteligencias se basa en la idea de que la inteligencia es un fenómeno complejo y multidimensional, que abarca diferentes capacidades y habilidades que se pueden potenciar con diversas prácticas.

Mientras los otros dos modelos conciben las inteligencias como independientes y autónomas, según responden a los canales del cerebro triuno, el MET considera que los niveles de inteligencia están interrelacionados y son interdependientes, como aspectos propios de la conciencia.

Desde este nuevo enfoque, las inteligencias más allá de representar la capacidad de sara el equipo de investigadores de Sonría, es fundamental establecer un puente entre las inteligencias y la conciencia humana. Ya que ambas refieren a la capacidad de reflexionar sobre la propia mente, los procesos cognitivos y los estados emocionales.

La conciencia es concebida a partir de este nivel, como un fenómeno complejo y multidimensional que se da con diferentes niveles de autoconocimiento, autocontrol, autoevaluación y autorregulación… y se puede potenciar con diversas prácticas, como la meditación, la introspección, el feedback y el aprendizaje.

A su vez, la conciencia se relaciona con la inteligencia, ya que ambas capacidades influyen en el rendimiento, el bienestar y el desarrollo personal.

La soledad es una temática presente en nuestro diario vivir, aunque no necesariamente se manifiesta o expresa de forma clara, es decir, no es común que en una conversación surja el tema o una persona reconozca que se siente sola.

En este capítulo nos enfocaremos a tratar la soledad epistemológica, pero antes es importante definir qué entendemos por epistemología y soledad.

Para ello comenzaremos diciendo que la palabra epistemología proviene de los vocablos griegos “Episteme” que significa conocimiento, saber, ciencia y “Logos” que significa cita, historia, discurso, estudio. Es decir que la epistemología estudia la forma en la que se genera y se estudian los conocimientos posibles considerando aspectos sociales, psicológicos e históricos, para determinar si el conocimiento es válido o no.

En cuanto a la soledad diremos que:

“La soledad un fenómeno complejo y multidimensional, es fuente de sufrimiento para muchas personas, así como un camino de crecimiento (de autoconocimiento) y oportunidad para la (manifestación del alma a través de la creatividad reflejada en el arte) creatividad.”[1] Fabian Sorrentino

En base a los conceptos anteriores podemos ver que al ser multidimensional, la Soledad puede ser abordada desde diferentes ópticas y percepciones donde entra en juego el cómo la percibo y de como me percibo yo en relación conmigo mismo y  con los otros.

Por otro lado el diccionario etimológico nos dice que soledad proviene del latín solitas que significa cualidad de estar sin nadie más. Si dividimos la palabra vemos que es edad del sol y de la iluminación. Esto se asocia con el renacer ya que el sol significa luz, claridad, renacer, nuevo día  y la palabra edad hace referencia a Tiempo, periodos, fase de la vida.
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Formas de abordar la soledad

Hay múltiples perspectivas y formas de abordar la soledad en este capítulo nos enfocaremos en tres posibles formas de verla. 
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La soledad objetiva y la soledad subjetiva

La soledad objetiva hace referencia al aislamiento físico o social que experimenta una persona que se verá reflejado en el grado de relaciones sociales las cuales deberán ser no solo satisfactorias, sino también significativas. Por lo tanto, no solo la cantidad sino también la calidad de sus relaciones interpersonales va a ser importante.

Para Robert Weiss,  quien es considerado el padre de la investigación sobre la soledad, dice que ésta “es una respuesta ante la ausencia percibida de relaciones sociales satisfactorias, experiencia que implica una aguda autoconciencia que quiebra la red de relaciones del mundo del self.” [2] 

¿Qué es el mundo del Self?

Robert Weiss nos dice que es un conjunto de relaciones íntimas y significativas que tiene una persona, los cuales no solo brindan un apoyo emocional sino que además brindan un sentido de pertenencia y de seguridad. Si el mundo del self no se encuentra en equilibrio, la persona puede experimentar sentimientos de soledad.

Sin embargo, para Jong-Gierveld los factores considerados en la soledad objetiva son cuatro:

1) Las características descriptivas de la red social se refiere a las características de la red o círculo social en el que se desenvuelve; para ello se toma en cuenta aspectos como la cantidad de personas en su círculo social, la frecuencia en la que se junta con estas personas, la cercanía o proximidad de sus relaciones, el tipo de relaciones que tiene con cada una y la diversidad de la misma.

2) Las evaluaciones subjetivas de la red social; van a depender del enfoque otorgado por la persona siendo importante las percepciones y sentimientos  respecto a sus relaciones sociales, en este caso los factores a tomar en cuenta son la confianza que se tiene en las personas que lo rodean, la reciprocidad, intimidad y el sentido de pertenencia en todos los ámbitos en los que se desenvuelve (laboral, personal, familiar, etc.)

3) Las variables sociodemográficas se basan en la  edad, el género, estado civil, el grado de educación, el ingreso, la ocupación, la salud, la migración, etc.

4) Las características de la personalidad y la forma en la que una persona tome su día a día puede derivar en un sentimiento de soledad. En estas personas  la autoestima, la extroversión o introversión, el desarrollo del carácter y el trabajo que realice en pos de conocerse así mismo va a influir en el  sentimiento o sensación de soledad y en cómo se percibe así misma. Es decir, que de acuerdo al observador de cada uno, la soledad puede verse como negativa o positiva.

La soledad subjetiva se refiere al sentimiento de insatisfacción, vacío o tristeza producida por la percepción de falta o escasez de relaciones sociales.

De acuerdo a los estudios realizados por Weiss (1974) La soledad subjetiva (aunque Weiss la denomina soledad emocional) puede estar relacionada con el apego, que surge en una relación amorosa de pareja, en una amistad profunda o de la relación Padre-Madre/ Hijo.

Es importante aclarar que una persona con soledad subjetiva no necesariamente va a tener soledad objetiva. Es decir, que no se va a definir por la cantidad o la disminución de sus relaciones y el contacto social con su entorno.

La soledad objetiva se puede medir con indicadores cuantitativos o cualitativos, mientras que la soledad subjetiva se basa en la percepción y la valoración personal de cada uno. La calidad de relaciones sociales que tenga va a ser es mucho más importante que la cantidad de interacciones para superar la soledad no deseada.

Otros autores definen a la soledad como una discrepancia entre las relaciones interpersonales actuales y las deseadas. Para Peplau y Perlman, “la soledad es una experiencia displacentera que ocurre cuando la red de relaciones sociales de una persona es deficiente en algún sentido importante, ya sea cualitativa o cuantitativamente”[3].
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La soledad en función de su duración, su intensidad y su voluntariedad

Así se puede hablar de soledad temporal o crónica, de soledad leve o severa, y de soledad buscada o impuesta. Estas categorías pueden combinarse de diferentes formas, dando lugar a distintos perfiles de soledad.

Un ejemplo de ello puede ser una persona que experimenta una soledad temporal, leve y buscada, como forma de descanso o introspección, o una soledad crónica, severa e impuesta, a consecuencia de la marginación o el rechazo social, pero también se podría dar el caso de una persona con soledad buscada y severa como una forma de castigo o la búsqueda de calmar sus culpas.

Es sabido que los seres humanos sentimos tristeza en algún momento de nuestras vidas, sin embargo, la duración e intensidad de la misma varia en función a la causa, la forma en la que la persona la percibe y el grado de conciencia en el que se encuentre.
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Soledad temporal o crónica:

La soledad temporal es aquella que se produce de forma ocasional o transitoria, como consecuencia de un cambio de circunstancias, una pérdida, una separación o una crisis. Esta soledad puede ser más fácil de superar usando para ello recursos personales o sociales disponibles. Ponernos en movimiento haciendo algo que nos guste ayudan a superar esta soledad.

En este este caso, los lazos familiares, de amistad o amorosos que haya formado la persona hasta este momento también va a jugar un papel importante al momento de recibir el apoyo o acompañamiento necesario.

A lo largo de nuestra vida todos pasamos por ciclos en los que nos percibimos o sentimos solos, como si la larga lista de contactos en nuestras redes sociales o nuestro teléfono no representaran nada, sin embargo, esta sensación desaparece en muchos casos con nuestras actividades diarias.

La soledad crónica por otro lado, es aquella que se mantiene en el tiempo, de forma persistente o recurrente, convirtiéndose  en un estado habitual o una forma de vida. La soledad crónica suele ser más difícil de afrontar, ya que puede llevar a un círculo vicioso de aislamiento, desesperanza, baja autoestima y falta de motivación.

Peplau y Perlman señalan que la soledad crónica es consecuencia de ciertas características personales como la incapacidad de mantener relaciones personales duraderas; asumiendo que su soledad perdurará en el tiempo.

Las personas con soledad crónica suelen ser tímidas y en muchos casos inseguras de sí mismas, por lo que el miedo a que las juzguen puede ser un factor importante para que sus relaciones no sean duraderas ni profundas.
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Soledad leve o severa:

La soledad leve es aquella que se experimenta de forma moderada o tolerable, y no afecta significativamente al bienestar o al funcionamiento de la persona.

La soledad leve puede ser incluso beneficiosa, si se utiliza como una oportunidad para reflexionar, descansar, aprender o crear. Grandes artistas plásticos, pintores, escultores, así como escritores, cantantes, etc. han creado grandes cosas a lo largo del tiempo como resultado de un estado de soledad por el que transitaron, por lo que muchos la consideran una Musa.

Aquí te dejo algunos ejemplos de ello:

  • Eugène Delacroix pintor francés antes de iniciar un nuevo proyecto buscaba espacios de soledad. Él decía: “aliméntate con grandes y austeras ideas de belleza que alimentan el alma…busca la soledad.»
  • Bob Dylan, músico estadounidense, dijo: “La soledad es un estado de ánimo que se puede usar como una fuerza creativa”.
  • Gabriel García Márquez, escritor colombiano, dijo: “La soledad es el sentimiento más puro del escritor”.
  • Pablo Picasso, pintor español, decía: “Sin gran soledad, ningún artista serio puede hacer nada”.

Por otro lado, la soledad severa es aquella que se vive de forma intensa o insoportable, y que afecta negativamente al bienestar o al funcionamiento de la persona. La soledad severa puede ser perjudicial, si se asocia con sufrimiento, angustia, malestar o deterioro. Las personas con soledad severa tienen a aislarse de su entorno social.
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Soledad buscada o impuesta:

La soledad buscada es aquella que se elige de forma voluntaria o consciente, como una manera de expresar la propia identidad, libertad o autonomía. La soledad buscada suele ser satisfactoria, si se respeta el propio ritmo, se disfruta del propio espacio y se mantiene el contacto con los demás cuando se desea, esta puede ser vista como una soledad en equilibrio.

La soledad impuesta a diferencia de la buscada se da de forma involuntaria o inconsciente, como consecuencia de la falta de oportunidades, recursos o habilidades para establecer o mantener relaciones sociales. La soledad impuesta puede llevar a sentimientos de frustración, si se siente el rechazo, la exclusión o la incomprensión de los demás.

Hagamos una pausa antes de continuar…

Te invito a que puedas buscar un lugar tranquilo (sino estás en uno), respires profundamente y pienses en diferentes momentos de tu vida en los que te sentiste o percibiste solo o sola. Ahora escribe en una hoja de papel cuales fueron esos momentos e identifica que tipo de soledad fue la que sentiste en cada uno de esos momentos.

Darnos cuenta del tipo de soledad que estamos atravesando nos permite saber qué hacer en esa situación y salir más rápido de este estado no deseado.
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Causas y las consecuencias de la soledad

Tanto a nivel individual como colectivo, los causales de la soledad son varios y estas van desde factores personales como el tipo de personalidad, el autoestima, las expectativas de vida, el querer encajar en un grupo o comunidad. Así como la necesidad de aceptación y validación por parte de la sociedad, factores relacionales (conflictos personales con la familia, amigos, laborales, rupturas, pérdidas, etc.), o factores contextuales (movilidad, migración, urbanización, etc.).

“La soledad puede entenderse como la percepción subjetiva de una discrepancia entre el nivel deseado y el nivel real de las relaciones, que genera sentimientos de insatisfacción, aislamiento, vacío y angustia”. Leticia Garcia Peña

En cuanto a las causas de la soledad Roman Gubern (escritor y semiólogo español) dice que es una consecuencia de la cultura de masas y la sociedad de consumo que lleva a una homogeneización y banalización de los valores, gustos, opiniones, etc. Que lleva a la pérdida de autonomía y capacidad crítica con la creación de productos de consumo que dan no solo una falsa sensación de compañía y aceptación sino también a tener que actuar para ser aceptados.

En el libro “La presentación de la persona en la vida cotidiana” de Erving Goffman sostiene que los individuos tratan de controlar la impresión que causan en los demás, adaptando su expresión a las expectativas y normas sociales, es decir, que se ponen una máscara que les permita vivir la ilusión de sentirse aceptados, para ello en muchos casos deben cambiar no solo su forma de vestir, sino también su forma de hablar, de comportarse, sus gustos, etc. llegando a negar o desconocer su identidad.

La creación constante de productos de consumo masivos llevan a que nos olvidemos de estar solos y en silencio, ya que todo a nuestro alrededor nos lleva a llenar esos vacíos, ya sea través de la redes sociales, plataformas de entretenimiento, programas de música, etc. haciéndonos adictos al ruido para llenar un vacío o una soledad que en realidad no existe.

La soledad también se puede ver como una falta de interacción social satisfactoria, lo que implica una ausencia o una dificultad de actuación. En este sentido, la soledad puede ser vista como una condición que limita o impide la expresión del individuo y su participación en la vida social. Por otro lado, se puede interpretar la soledad como una consecuencia de la actuación, cuando el individuo se siente desconectado o alienado de su verdadero yo o de los demás, es decir que no está siendo quien realmente es.

Enric Corbera dice la soledad se da cuando uno no es fiel consigo mismo. Él señala que todos tenemos sombras que ocultamos a los demás para no ser juzgados, pero que estas sombras nunca mienten y si les prestamos atención podemos darnos cuenta del trabajo que necesitamos hacer en nosotros mismos.

Un ejemplo de ello es el sentir envidia por los logros de otra persona, aquí mi sombra esta en que yo quisiera lograr o tener lo que tiene el otro.

Carl Gustav Jung señala que hay un baile constante entre la luz y la sombra. Las personas no se iluminan imaginando luces, sino trabajando en la oscuridad que es donde se encuentra el tesoro. Ya que el problema no esta en la sombra sino en cómo gestionamos los juicios que hacemos sobre ello.

A estas alturas del capítulo te invito a tomar una semana para experimentar como te sientes en soledad, para ello  el día 1 pasa  20 minutos libre de cualquier distracción o sonido, como ser la tele, música, notificaciones del celular etc. al finalizar escribe que sentiste, que pensamientos vinieron a tu cabeza, si te costó mucho los 20 minutos empieza por 5 minutos y cada dos días puedes aumentar el tiempo de forma paulatina. Cada día al finalizar el ejercicio toma nota de los sentimientos emociones o ideas que se te pasan por la cabeza. Como te sientes con esto. Al finalizar el séptimo día revisa tus apuntes y observa si hay cambios. Ej. Día 1.- Me siento ansiosa al solo pensaren esa idea o me emociona la idea; día 7.- La ansiedad se mantiene o ya no existe o disfruto de este tiempo.

Lipovetsky por otro lado nos dice que la soledad es consecuencia de una sociedad posmoderna caracterizada por el individualismo, el narcisismo y el relativismo donde la imagen y el qué dirán son factores importantes, a esto se suma la falta de instituciones capaces de orientar o guiar a las personas.

Simmel dice algo parecido al indicar que la soledad es una consecuencia de la vida urbana y moderna la cual produce una sobrecarga sensorial, cognitiva y emocional haciendo que se vayan distanciando cada vez más. Simmel también señala que la vida urbana nos lleva a la pérdida de intimidad, afectividad y de la continuidad de los vínculos sociales.

Lilia Gracia Peña por su parte menciona que la soledad es causada por el Hiperconsumismo globalizado que nos lleva a una cultura de la imagen, de la simulación  y la virtualidad. La soledad, entonces, es el efecto del hiperconsumismo globalizado, que ha provocado una deshumanización, una desigualdad, una exclusión y una alienación de los individuos, que se sienten insatisfechos, aislados, vacíos y angustiados.

Ahora bien, pensemos por un momento ¿serán las consecuencias de la soledad negativas? ¿resultarán cosas positivas de ella?

Al igual que los causales de la soledad, lo que resulte de ella también varía en función al tipo de soledad por la cual se esté atravesando, la duración de esta, la causa y el observador que estamos siendo frente a ella.

La soledad puede afectar a la salud física, mental y/o emocional; así como al bienestar, a la creatividad, a la productividad, a la participación social, etc.  también puede llevar a tener un mayor nivel de estrés, depresión, ansiedad, llevar al aislamiento, etc. sin embargo, todos estos son causados por una soledad no deseada, por otro lado encontramos que una soledad bien gestionada puede llevar al desarrollo de la autonomía, la reflexión, la imaginación, inspiración, autoconocimiento, reencuentro con nuestro ser etc.

Una de las consecuencias más fuertes o extremas de la soledad es el suicidio y uno de los primeros en estudiar este tema fue Durkheim en su libro con el mismo nombre (El Suicidio) .
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¿Qué conduce al suicidio?

Durkheim dice que la soledad está relacionado con la anomia social que básicamente es la falta de normas o incapacidad de la sociedad para proveer a los individuos de lo necesario para alcanzar las metas impuestas por esta. La anomia suele generar un estado de desorientación, frustración, insatisfacción y desintegración social que puede conducir al suicidio ya que al existir esta anomia no se puede dar de forma funcional la solidaridad y cooperación entre los miembros de la sociedad.
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Formas de superar o disfrutar la soledad

“La soledad es el único lugar donde el hombre se encuentra a sí mismo.”

Para superar la soledad, se pueden emplear estrategias como buscar apoyo social, ampliar el círculo de amistades, participar en actividades de interés, mejorar la comunicación y la empatía, etc. pero también nos permite desarrollar diferentes tipos de inteligencias que nos llevan a cambiar o encontrar nuevas formas de procesar y organizar la información  haciendo que esta sea más eficaz, crítica y creativa.

El Modelo MET nos va a permitir identificar los diferentes niveles de inteligencia por los cuales podemos estar cursando o ya hemos cursado esto a partir de una auto observación a los diferentes aspectos de nuestro ser y nuestra vida.

Esto nos permitirá llegar a lo que Addam Phillips (psicoanalista) llama soledad fértil, esta nos permite despojarnos del miedo a estar solos, o dicho de otra forma de quedarnos con nosotros mismos y cambiar ello por un tiempo de disfrute, crecimiento y reconectar con nosotros mismos,  aprovechar y aprender a ver los beneficios como la libertad, la tranquilidad, el autoconocimiento, la creatividad, el autodescubrimiento  e incluso la reconexión con un ser superior, todo ello podría resumirse en la palabra en latín «Religare» que significa volver a unir, ligar, enlazar lo que antes estaba separado en una comunidad.

Phillips decía que la «mejor soledad es aquella donde hay un olvido benigno del cuerpo que se cuida a sí mismo. Es la soledad fértil. Una soledad productiva en la que aparece lo que nunca podría haberse anticipado y que está vinculada a una calidad en la atención.»

Para ello se debe  encontrar un equilibrio entre la conexión y la desconexión, entre el yo y los otros, entre la soledad y la compañía.
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La Soledad y la autoconciencia

Por su parte, Mijsuskovic identificó tres modelos que asocian la soledad con la búsqueda de la autoconciencia:

  1. el funcionalista conductual que se centra en la estimulación exterior la cual puede causar un efecto en el organismo. Es decir que trabajando la relación existente entre la persona y el exterior se puede superar la soledad.
  2. el intencional,  supone que la conciencia deriva del propósito de un conocimiento de algo que puede tener algún significado. Sin embargo, en este modelo aún está presente la relación entre lo externo y la persona.
  3. el reflexivo de aprehensión señala que la autoconciencia es fundamentalmente circular, es decir que las personas somos capaces de aprender de nosotros mismos (Sócrates= Educir)

Para Jong-Gierveld y Raadschelders,  la soledad puede ser positiva cuando es entendida como una oportunidad para reflexionar, para comunicarse con Dios o con uno mismo y como un medio para fortalecer el carácter individual mediante el uso de cierto tiempo para aislarse (este aislamiento es voluntario)

En el caso de Erich Fromm;  psicoanalista y filósofo alemán, trata la soledad como un problema existencial, que se deriva de la condición humana de ser un ser separado, finito y consciente de su propia muerte. Para él, la soledad es la experiencia de la falta de unión, de comunión, de pertenencia y de amor, que genera un sentimiento de aislamiento, de insignificancia, de ansiedad y de desesperación.

Este autor, distingue entre dos tipos de soledad: la soledad existencial, que es inevitable e inherente al ser humano, y que puede ser fuente de creatividad, de libertad y de trascendencia; y la soledad patológica, que es evitable y producto de la sociedad, y puede ser causa de neurosis, de depresión e incluso llevar al suicidio.  Propone como solución a la soledad patológica el desarrollo de la capacidad de amar, de relacionarse, de compartir y de cooperar con los demás, basada en el respeto, la responsabilidad, el cuidado y el conocimiento. Estos puntos serán tratados en los diferentes capítulos de este libro.

Desde la perspectiva de Gubern, la soledad es «un fenómeno de la sociedad de la información, que se caracteriza por la saturación de estímulos, la fragmentación de la atención y la pérdida de la intimidad. «La soledad se puede combatir mediante la educación crítica, la selección de fuentes y la recuperación del silencio«34 María Montero y López Lena  en: “La soledad como fenómeno psicológico: una análisis conceptual»

Para Lipovetsky, la soledad se puede transformar en una oportunidad de libertad, creatividad y autenticidad.

Relación Inteligencia, Conciencia y Soledad

Ahora bien, veamos como el Modelo MƐt trabaja las diferentes inteligencias de acuerdo o en función a los diferentes niveles de conciencia en el que nos encontramos.

Nivel 0: Inteligencia Somática.
Refiere a la capacidad de percibir, interpretar y regular las señales del propio cuerpo, así como de expresarnos a través del movimiento, la postura y el gesto. Implicando esto un conocimiento profundo de las necesidades, los límites y las potencialidades del organismo, así como una conexión armoniosa entre el cuerpo y la mente. La Inteligencia Somática nos permite la recuperación de la salud física y mental, al contribuir a la prevención y el tratamiento de diversas enfermedades, como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la depresión y la ansiedad.

Nivel 1: Inteligencia Instintiva.
Alude a la capacidad de responder de forma automática y adaptativa a los estímulos del entorno, sin necesidad de razonar o reflexionar. Para potenciar esta inteligencia, podemos practicar la atención plena, la respiración consciente, el ejercicio físico, la alimentación saludable y el descanso adecuado. Estas prácticas ayudan a regular el sistema nervioso, reducir el estrés, mejorar la salud y aumentar la energía vital.

Nivel 2: Inteligencia Emocional.
Nos remite a la capacidad de reconocer, expresar y gestionar las propias emociones y comprender la de los demás, así como de generar estados de ánimo positivos y constructivos. Para potenciar esta inteligencia, podemos practicar la autoconciencia, la autoestima, la empatía, la comunicación asertiva, la escucha activa y la resolución de conflictos. Estas prácticas ayudan a desarrollar la inteligencia intrapersonal e interpersonal, a mejorar las relaciones y a crear un clima de confianza y colaboración.

Nivel 3: Inteligencia Práctica.
Nos refiere a la capacidad de la acción y los procesos. Que implica actuar de forma eficiente, efectiva y ética en diferentes situaciones y contextos, pensando de forma lógica, analítica y crítica, así como de resolver problemas y tomar decisiones basadas en la evidencia y el razonamiento, utilizando los recursos disponibles y aplicando los conocimientos adquiridos. Para potenciar esta inteligencia, se puede practicar la lectura, la escritura, el cálculo, el aprendizaje de idiomas, la investigación, el análisis de datos y la argumentación, así como el pensamiento crítico y estratégico. Estas prácticas ayudan a desarrollar la inteligencia lingüística, matemática y científica, a ampliar el conocimiento y a mejorar el pensamiento.

Nivel 4: Inteligencia Cognitiva.
Se trata de la capacidad de procesar, organizar y aplicar la información de forma eficaz, crítica y creativa, así como de regular y evaluar el propio pensamiento y aprendizaje. Para potenciar esta inteligencia, se puede practicar la imaginación, la visualización, la asociación, la metáfora, la analogía, el juego, el humor y la experimentación, así como la autoobservación, la autorregulación, la autoevaluación y la transferencia. Todas estas prácticas ayudan a desarrollar las múltiples inteligencias asociadas a los procesos de metacognición, como la inteligencia lingüística, matemática, espacial, musical y artística.

Nivel 5: Inteligencia Sistémica.
Nos conecta con la capacidad de comprender la realidad como un conjunto de sistemas interrelacionados e interdependientes, que se rigen por principios de orden, equilibrio y armonía. Para potenciar esta inteligencia, practicamos el liderazgo, la visión global, la perspectiva múltiple, el propósito, la misión, la pasión, la sincronicidad, el emprendimiento y la acción. Estas prácticas ayudan a desarrollar la inteligencia ecológica, a integrar las diferentes dimensiones de la realidad y a contribuir al bien común.

Nivel 6: Inteligencia Intuitiva.
Implica la capacidad de acceder a un conocimiento profundo, holístico y trascendente, que va más allá de la razón y la lógica, y que se basa en la percepción, la sensación y la inspiración. Para potenciar esta inteligencia, se puede practicar la meditación, la oración, el silencio, la contemplación, la intuición, la conexión con la naturaleza, la ética, la cooperación, la solidaridad y la responsabilidad social. Estas prácticas ayudan a desarrollar la inteligencia espiritual, a expandir la conciencia y a sintonizar con la sabiduría universal.

Nivel 7: Inteligencia Evolutiva.
Hace referencia a la capacidad de participar activamente en el proceso de superación de la vida, el ser humano y la sociedad, mediante la transformación personal y colectiva, la creación de nuevos paradigmas y la generación de un impacto positivo en el mundo. Para potenciar esta inteligencia, se puede practicar la misericordia, Estas prácticas ayudan a desarrollar la inteligencia existencial, a descubrir el sentido de la vida y a realizar el potencial humano.

Como podemos observar a medida que transcurrimos por cada una de las inteligencias nuestra forma de ver la vida, el ser humano y por ende la soledad va transmutando.

Por lo que ahora te pregunto ¿Qué es la soledad para ti? ¿Cómo has estado viendo a la soledad hasta ahora?

Es importante que aprendamos a disfrutar y resignificar la soledad, para lo cual podemos empezar a ver la soledad como ese momento en el que vivimos en la edad del sol que nos ilumina y nos enseña de nosotros mismos. 

Para ello te dejo  algunas pautas que ayudarán en tu proceso:

1.- Identifica creencias negativas en relación a la soledad.

Ejemplo: como te castigaban cuando eras niño, te encerraban en tu cuarto, te ponían en un lugar aislado, etc.

Cuando una pareja se va y te deja sola porque te hace creer que hiciste algo mal.

El que te repitan ideas como te vas a quedar sola para toda la vida sino cambias tu carácter o si engordas, etc.

Mensajes que nos dicen que estar solos es sinónimo de que tenemos algo malo en nosotros. Ya que si alguien esta solo es porque nadie lo escogió para estar a su lado.

Una vez realizado esto podemos preguntarnos:

  • Qué opino yo sobre la soledad
  • De quién lo aprendí
  • Qué me digo a mi misma
  • Qué significa para mi estar solo

2.- Realizar un listado de todos los beneficios que nos puede dar estar sola. Esto nos ayuda a rebatir las ideas negativas del punto 1. Se anota desde lo más banal e irrelevante hasta cosas grandes, como ahorro de dinero, manejo de mi tiempo, comodidad al comer sin cumplir reglas, salir de una mala relación, etc.

3.- Identificar tu zona segura y atrévete a salir de ella. 

Por ejemplo tomar un café sola, ir al cine, de compras, viajar sola, etc. Aquí también se pueden hacer cosas en casa como un día de mimos con tu comida favorita, un libro, viendo una serie o lo que más te apetezca. Anota cual es la primera sensación o emoción que tienes al hacerlo y como te sientes una vez terminada la acción.

4.-  Aprender a estar en soledad siempre nos va a estar retando. Ya que aún cuando hagamos y empecemos a disfrutar de la soledad nos va a dar malestar y ganas de estar con alguien. En este momento no es necesario esconderlo sino mas bien permitirnos sentir esa molestia o dolor y recordar que siempre podemos superarlo y tratar de identificar en que situaciones  o momentos nos sucede eso. Los abrazamos y los dejamos ir.

Es importante entender que todo proceso requiere de tiempo y el aprender a disfrutar la soledad será como una etapa de enamoramiento en la que vamos a empezar a conocernos a nosotros mismos, aprender a ver nuestras sombras, aceptarlas, abrazarlas y gestionarlas.

Beneficios de la Soledad

Aquí tienes algunos ejemplos de los beneficios de la soledad:

  • La soledad fértil nos lleva a un autoconocimiento que permite descubrir nuestros talentos, dones y virtudes para potenciarles y en un nivel más elevado ponerles al servicio de los demás
  • En soledad podemos reflexionar sobre las pruebas o «problemas» por los cuales estamos atravesando para de esta forma encontrar mejores soluciones y ponernos en marcha.
  • La soledad nos permite ser más empáticos y nos hace conectar de mejor manera con las personas.
  • Otro de los beneficios de la soledad es que nos permite enfrentar nuestros miedos en muchos casos infundados y hace que nos volvamos personas más seguras por lo tanto mejora nuestra autoestima
  • Los momentos de soledad nos ayudan a regular nuestra energía dándonos un descanso del ruido de la ciudad, la rutina y el estrés en nuestra vida.
  • Las personas que trabajan en soledad pueden ser más creativas y productivas ya que las distracciones son menores ante la ausencia de personas
  • Como ya hemos visto la soledad es considerada por muchos artistas de las diferentes ramas como una musa que les permite conectar de forma más clara con el arquetipo de lo que buscan plasmar, incrementando su creatividad y/o conectando con sus emociones, sentimientos y con lo que quieren transmitir a través de sus creaciones.
  • Aprender a disfrutar de nuestros momentos a solas nos lleva a aprender a disfrutar, valorar y apreciar los pequeños detalles y la belleza que nos rodea.
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El Arte y la Soledad

Algunos ejemplos de la manifestación de la soledad en el arte (cortesía de la IA) son:

El Monumento a los judíos de Europa asesinados es un memorial dedicado a las víctimas del Holocausto, construido por el arquitecto estadounidense Peter Eisenman en 2005. Se encuentra en Berlín, Alemania. El monumento consiste en un campo de 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, que crean un efecto de laberinto y desorientación. El Monumento a los judíos de Europa asesinados conmemora la soledad y el sufrimiento de los millones de judíos que fueron perseguidos y exterminados por el régimen nazi.

El Cristo Redentor es una monumental estatua de Jesucristo, que se eleva sobre el cerro del Corcovado, en Río de Janeiro, Brasil. Fue inaugurada en 1931 y mide 30 metros de altura, sin contar el pedestal. La estatua es una de las imágenes más emblemáticas de Brasil y del mundo. El Cristo Redentor simboliza la soledad y la compasión de Cristo, que abraza y bendice a la humanidad desde lo alto.

La escultura de la soledad es una obra del artista mexicano Jorge Marín, que se instaló en 2010 en el Parque Lincoln, en la Ciudad de México. La escultura representa a un hombre alado que se sienta sobre una esfera, con una expresión de tristeza y melancolía. La escultura de la soledad es un homenaje a los migrantes que dejan su país y su familia en busca de un futuro mejor, y que sufren la soledad y el desarraigo.

Por lo tanto podemos decir que la soledad en su nivel más bajo como como una experiencia subjetiva de aislamiento, falta de vínculos afectivos o carencia de sentido en nuestra vida que afecta al desarrollo integral de la persona, pero en sus niveles más elevados puede conectarnos con el YO Superior y con nuestra esencia como bien lo expresa Federico García Lorca, poeta español, dijo: “La soledad es la gran talladora del espíritu.» y es justamente eso lo que debemos buscar cada uno de nosotros y el Modelo MƐT es un gran aliado en esta tarea.
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Bibliografía:

 

[1] Los paréntesis son míos

[2] Weiss, Robert citado en: https://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/practicas_profesionales/632_ambito_comunitario/material/crisis_soledad_apego.pdf

[3] Peplau, Hildegart

[4] https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/14079-la-soledad-musa-de-la-creatividad-para-louise-bourgeois.html