Un aturdimiento es un trastorno caracterizado por una sensación de vahído o embotamiento que puede hacer perder un poco el conocimiento, afectando a la vista y al oído.

Una persona sufre de aturdimiento cuando quiere huir de algo o de alguien porque esa situación le hace revivir una antigua herida no sanada. También es posible que la persona se considere aturdida, es decir, que actúe sin reflexionar, que sea distraída o no se organice bien.

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Mareos o aturdimiento al ponerse de pie

En algunas personas, especialmente en personas mayores, la presión arterial desciende en exceso cuando se sientan o se levantan (un trastorno denominado hipotensión ortostática o postural). En cuestión de segundos o en pocos minutos tras ponerse de pie (sobre todo después de que se haya estado en cama o sentado durante mucho tiempo) se producen los síntomas consistentes en desmayo, aturdimiento, mareos, confusión o visión borrosa, aunque estos se resuelven rápidamente cuando la persona afectada se acuesta. Sin embargo, algunas personas se caen, se desmayan, o muy rara vez sufren una convulsión breve. Los síntomas suelen ser más frecuentes y más intensos después de hacer ejercicio, haber consumido alcohol y/o una comida pesada o ambos o bien sufrir una deficiencia de líquido (deshidratación).

Algunas personas jóvenes experimentan síntomas similares al ponerse de pie, pero sin llegar a tener una disminución de la presión arterial. A menudo, su frecuencia cardíaca aumenta (taquicardia) más de lo normal al ponerse de pie, por lo que este trastorno se llama síndrome de taquicardia postural ortostática (orthostatic tachycardia syndrome, POTS). La razón por la cual estas personas se sienten mareadas a pesar de tener la presión arterial normal todavía no está clara.

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Causas

Los mareos o aturdimiento al ponerse de pie se producen como resultado de una alteración en la regulación de la presión arterial. Normalmente, cuando el sujeto se pone de pie, la gravedad hace que la sangre se acumule en las venas de las piernas y el tronco. Esta acumulación disminuye la presión arterial y la cantidad de sangre que el corazón bombea hacia el cerebro. El bajo flujo sanguíneo al cerebro provoca el mareo y otros síntomas. Para compensar esto, el sistema nervioso aumenta rápidamente la frecuencia cardíaca y estrecha los vasos sanguíneos, lo que devuelve rápidamente la presión arterial a la normalidad antes de que se puedan desarrollar los síntomas. La parte del sistema nervioso responsable de esta compensación es el sistema nervioso autónomo.

Muchos trastornos pueden alterar la regulación de la presión arterial y causar mareos al ponerse de pie. Estos trastornos pueden deberse a:

– Disfunción del sistema nervioso autónomo debido a trastornos o fármacos
– Disminución de la capacidad del corazón para bombear la sangre
– Disminución del volumen sanguíneo (hipovolemia)
– Respuestas hormonales defectuosas

Las causas varían en función de si los síntomas son de reciente aparición o han estado presentes desde hace tiempo.

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Las Causas frecuentes del mareo al ponernos de pié incluyen:

– Disminución del volumen de sangre (como consecuencia de deshidratación o pérdida de sangre)
– Fármacos o sustancias
– Reposo prolongado en cama
– Poca actividad de las glándulas suprarrenales (insuficiencia suprarrenal)
– Las causas más comunes de mareos al ponerse de pie presentes durante mucho tiempo (crónicos) incluyen
Cambios en la regulación de la presión arterial relacionados con la edad
– Disfunción del sistema nervioso autónomo

Valoración: Los sujetos con mareos o aturdimiento al ponerse de pie a menudo se recuperan rápidamente cuando se sientan y, a continuación, se vuelven a poner en pie lentamente. Sin embargo, por lo general es importante determinar qué está causando el mareo. La siguiente información puede ayudar a decidir cuándo es necesaria la evaluación por un médico y a saber qué esperar durante ésta.

Signos de Alarma: En aquellas personas que sufren mareos o aturdimiento al ponerse de pie, ciertos síntomas y características son motivo de preocupación, como la Sangre en las heces o heces negras, alquitranadas. O síntomas del sistema nervioso, tales como dificultad para caminar y/o mala coordinación o equilibrio.

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Cuándo acudir al médico

Los sujetos que tienen signos de alarma y aquellos que han sufrido una caída o que se han desmayado deben ver a un médico de inmediato. Si se tienen episodios frecuentes o persistentes de mareos al ponerse de pie se debe ver a un médico cuando sea práctico. Normalmente, un retraso de aproximadamente una semana no es perjudicial. Las personas que tienen solo episodios ocasionales de mareos al ponerse de pie deben llamar a su médico. El médico decidirá si es necesario, y con cuánta rapidez, ver a la persona en función de los otros síntomas y antecedentes médicos.

Primero el médico pregunta acerca de los síntomas del paciente y su historial clínico. A continuación, realiza una exploración física. Los antecedentes clínicos y la exploración física a menudo sugieren la causa de los mareos y las pruebas que pueden ser necesarias.

El médico pregunta: ¿Desde hace cuánto tiempo se producen los mareos?

Si el paciente se ha desmayado o ha caído durante un episodio de mareo.

Si ha experimentado situaciones que se sabe que causan mareos (como el reposo en cama o la pérdida de líquidos).

Si el paciente tiene alguna enfermedad (como diabetes, enfermedad de Parkinson, o cáncer) que pueda causar mareos.

Si el paciente está tomando algún fármaco (por ejemplo, un antihipertensivo) que puede causar mareos.

A continuación el médico realiza una exploración física. El sujeto se acuesta durante 5 minutos, y luego se mide la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Se le vuelve a medir la presión arterial y la frecuencia cardíaca después de ponerse de pie o sentarse durante 1 minuto, y de nuevo después de estar de pie o sentado durante 3 minutos. El médico puede realizar un tacto rectal (examen digital del recto) para ver si el sujeto podría haber tenido un sangrado digestivo. Es importante realizar una exploración neurológica para evaluar la fuerza, la sensibilidad, los reflejos, el equilibrio y la marcha.

Las causas más comunes de mareos súbitos (fármacos, reposo en cama y disminución del volumen de sangre) son generalmente obvias. En las personas con síntomas de larga duración, hallazgos como alteraciones de los movimientos pueden indicar la enfermedad de Parkinson. El entumecimiento, hormigueo o debilidad pueden indicar un trastorno del sistema nervioso.

Si sufres de aturdimientos frecuentes, observa atentamente lo que se acaba de decir, lo que acaba de suceder o lo que crees que podría suceder en el instante siguiente. Los aturdimientos se deben a una imaginación muy fértil y a que te exiges demasiado. Es posible que tiendas a exagerar lo que sucede por un gran miedo o sufrimiento vivido cuando eras niño y que aún no has resuelto. El Universo te hace vivir situaciones nuevas para recordar ese pasado y darte la ocasión de resolverlo de una vez por todas con la técnica del perdón (a los demás y a ti mismo).

Finalmente la clave de este síntoma está en atravesar las Etapas del Perdón:

Esta etapa tiene el poder de transformar no sólo nuestro amor hacia nosotros mismos, sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico.

Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado, es como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y rearmoniza las células. Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿qué puedes perder con probar?

Estas son las etapas del perdón verdadero, que han sido experimentadas por miles de personas con resultados extraordinarios:

1)  Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma consciencia de la acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y de lo que ésta te hace sentir.

2)  Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre tienes la opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo? Date cuenta también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3)  Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarte y aceptar al otro, ponte en su lugar y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se acusa y te acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el mismo miedo.

4)  Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. Para realizarla, date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias, debilidades y límites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres ahora, sabiendo que es temporal.

5)  Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la etapa seis, imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón por haberla juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo cuando la idea de compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un sentimiento de alegría y de liberación.

6)  Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele perdón por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella. Menciónale que la has perdonado sólo si te lo pregunta.

7)  Haz el enlace con un cordón o una decisión ante uno de tus progenitores. Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu pasado con una persona que representase a la autoridad: padre, madre, abuelos, maestro, etc. Generalmente será del mismo sexo que la persona con la cual acabas de realizar el perdón.

Vuelve a efectuar todas las etapas con esta persona (la figura de autoridad).

Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4 y 7.

Fuentes: Glosario Sánate y Sana. Mareos o Aturdimientos: Lyall A. J. Higginson, MD, Professor of Medicine, University of Ottawa; Clinical Cardiologist, Division of Cardiology, University of Ottawa Heart Institute