No toda conciencia puede operar sobre cualquier pregunta.
La comprensión no se impone: emerge cuando la estructura está lista.

Acompañar a un coachee es leer su nivel de conciencia, no acelerar el proceso.
El error del coach no es intervenir mal, sino intervenir antes.

El coaching ontológico no crea conciencia:
facilita el tránsito cuando las condiciones existen.


Principios operativos

  • No todo quiebre es un quiebre ontológico.

  • No todo compromiso nace de la misma conciencia.

  • Un compromiso puede ser reactivo, funcional o evolutivo.

  • No toda acción es transformación.

  • No toda reflexión es conciencia.

  • No todo cliente está disponible para observarse.

Por lo tanto: el nivel de conciencia define: qué ve, qué no puede ver, y qué lo desorganiza si se le muestra.


Distinción central

El coach no acompaña deseos.
Desafía compromisos y acompaña desde distintas capacidades de conciencia disponibles.

Intervenir por encima del nivel: genera defensa.
Intervenir por debajo: genera estancamiento.
Intervenir en el nivel justo: produce aprendizaje real.


Límites éticos del acompañamiento

Cuando la conciencia está en niveles negativos:
el coaching no transforma, contiene.

Cuando la conciencia está en niveles iniciales:
el coaching ordena acción, no identidad.

Cuando la conciencia alcanza niveles reflexivos:
el coaching abre observación, no dirección.

Acompañar no es llevar.
Es no empujar donde aún no hay suelo.


Rol del coach ontológico

Detectar el quiebre inicial, y el quiebre central detrás del quiebre.
Leer el estadio antes de preguntar.
Preguntar acerca del compromiso en el que vamos a trabajar
Escuchar la función «del síntoma» (solo en los niveles negativos hay síntomas), no buscamos corregirlos.
Detectar hábitos antes de desafiar creencias.
Cuidar el sistema antes de proponer impacto.

El coach maduro administra procesos, no demuestra comprensión.


Práctica – Lectura de Nivel antes de Intervenir

Objetivo: entrenar como coach la intervención acorde al nivel de conciencia.

  1. Escuchá una narrativa del cliente sin intervenir.

  2. Detectá si predomina: reacción, control, reflexión o sentido.

  3. Preguntate:
    ¿Esta pregunta expandirá o desorganizará su sistema?

  4. Solo intervení si la conciencia puede alojar la observación.

  5. Si no puede, sostené el proceso sin empujar comprensión.

Criterio de éxito:
el cliente no se defiende, se apropia.

Recuerda que:
Acompañar no es decir lo correcto, sino hablar desde el lugar que el otro puede escuchar.

El Modelo MET nos recuerda que: no acompañamos personas, desafiamos y acompañamos compromisos sustentados en distintas fases de conciencia.

Cada nivel de conciencia habita una realidad posible, valida un tipo de verdad, conoce de una manera específica y solo admite ciertas acciones legítimas. Cuando el coach desconoce esto, corre el riesgo de absolutizar su mirada y producir resistencia, daño o desconexión.

En los niveles negativos (-4 a -1) no existe aún un sujeto reflexivo disponible. Allí, pretender sentido, responsabilidad o compromiso genera negación, paranoia, violencia emocional o narcisismo defensivo. En estos niveles, no se acompaña para producir transformación, sino para restituir condiciones mínimas de conciencia. El coach cuida el encuadre, deriva cuando corresponde y evita intervenir desde niveles superiores.

Un caso arquetípico es el que muestra esta foto. Pero claramente los clientes muchas veces hacen un gran esfuerzo para mostrarse bien. Especialmente cuando son abordados en el ámbito organizacional.

Aquí van algunas preguntas arquetípicas en momentos de vulnerabilidad:

• ¿Te sentís más irritable o sensible de lo habitual?
• ¿Te cuesta mantener la atención en una tarea o tema específico?
• ¿Notás que tu mirada sobre vos mismo o sobre lo que te rodea se volvió más negativa o distante?
• ¿Sentís un cansancio persistente o una energía muy baja?
• ¿Te encontrás tomando distancia de las personas que querés?
• ¿Aparecen conductas que terminan perjudicándote sin querer?
• ¿Has notado cambios en tus hábitos de comida o en tu forma de dormir?

En el nivel 0, la conciencia se repliega. La acción legítima es pausar y observar. Acompañar aquí implica sostener sin empujar, evitando la rumiación estéril.

A partir del nivel 1, el cliente puede escuchar propuestas de acción, siempre que el coach se ubique correctamente: directivo en control, empático en lo relacional, transformacional en lo creativo. Cada salto indebido —por ejemplo, ofrecer visión sistémica a quien aún necesita orden— genera rigidez, confusión o activismo vacío.

En el nivel 2, el cliente estará buscando establecer mejores relaciones en todos los órdenes. Mientras en el nivel 3 estará listo para la acción, planificará procesos y los llevará a cabo.

En los niveles 4 a 7, el acompañamiento exige una alta preparación del coach. Aquí la autoridad ya no se impone: se referencia, se facilita, se encarna. El mayor riesgo del coach y el cliente es la intelectualización, la omnipotencia sistémica o la moralización.

Ser escuchados como coaches no depende de la elocuencia, sino de la coherencia entre el nivel de gradiente del cliente y la posición desde la cual acompañamos.

Cuando respetamos el tránsito de la conciencia, la intervención deja de ser técnica y se vuelve legítima. A continuació te dejo una escala para acompañarte en tus procesos de coaching.

Un desarrollo del Dr. Fabián Sorrentino para el desarrollo de la ODC como epistemología justificada.