Separación que hace la persona de sí misma respecto al mundo objetivo, tomando conciencia de su relación con el mundo, de su propio ser como persona, de su conducta, de sus actos, pensamientos y sentimientos, de sus deseos e intereses manifiestos y no manifiestos.

El animal es idéntico a su actividad vital; sólo en virtud de su presencia modifica la naturaleza, es decir se relaciona con ella de manera inmediata. En cambio, el hombre se relaciona con la naturaleza de manera mediata, a través de su quehacer social y ante todo mediante el empleo de instrumentos de trabajo.

¿Cómo influye su trabajo?

Gracias al trabajo se separa de la conexión natural: en el proceso del trabajo relaciona sus fines y objetivos con el material de la naturaleza y tiene en cuenta sus propias posibilidades. Al modificar la naturaleza, se modifica a sí mismo. El hombre, al crear productos en el proceso del trabajo, en cierto modo se desdobla y en el objeto de su actividad contempla la obra de sus manos.

Se diferencia a sí mismo como agente respecto a los objetos de su hacer. Pero, como quiera que el trabajo siempre posee un carácter social, el hombre empieza a adquirir conciencia de sí mismo como hombre, como partícula, como célula del sistema histórico dado, únicamente al relacionarse con otro hombre como con su semejante, al ver en otro al hombre.

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¿Cómo se forma la autoconciencia?

Aquí desempeña un importante papel el lenguaje, ya que éste constituye la realidad inmediata del pensamiento y aparece en esta función para cada individuo sólo porque existe para otros.

La autoconciencia (como afianzamiento, garantía), surge al mismo tiempo que la conciencia como derivada de ella, pero se manifiesta en un estadio sensiblemente más elevado del desarrollo de la humanidad.

Para acceder a ella es previamente importante tomar autoconciencia de las emociones y para realizar esta tarea, nada mejor que la propuesta de Gestión de las emociones del Modelo MƐT®.

La autoconciencia (como dote) surge simultáneamente con la conciencia y como una derivación de esta última, pero se manifiesta en una etapa mucho más alta del desarrollo de la humanidad. Del Diccionario Filosófico de Editorial Progreso.

En un principio, el hombre se diferencia del objeto, adquiere conciencia del objeto de su actividad y de sí mismo como sujeto, únicamente de manera directa, en el proceso del hacer práctico con las cosas. Luego, la autoconciencia aparece como gentilicia, como colectiva: el hombre aún se halla plenamente absorbido por la gens, que se presenta como portadora y centro de la esencia humana. Al hundirse el régimen gentilicio, al aparecer la civilización y al separarse el individuo como tal, surge propiamente la autoconciencia de la persona.

En esta tarea, las emociones juegan un papel clave y en este video te transmitimos el 1er paso para identificarlas.

Autoconciencia en la historia de la filosofía

La autoconciencia ha sido concebida como principio agente, y con esto a menudo se agotaba la comprensión de la actividad práctica del hombre (Fichte, Hegel, jóvenes hegelianos). No pocas veces se entendía la autoconciencia como principio creador respecto al mundo objetivo.

En realidad, la autoconciencia, que es un principio activo, sólo puede comprenderse como resultado y como faceta de la actividad práctica del hombre en la esfera de la producción social, depende del reflejo del mundo objetivo y está condicionada por este último.

Principal Fuente del texto: Diccionario Filosófico de Rosental y Judin (1961). Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965
Gráfico desarrollado en investigaciones de la Fundación (Octubre 2016). Supervisado y corregido por el Dr. Fabián Sorrentino para esta publicación.
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Finalmente va la siguiente pregunta para desafiar tu proceso reflexivo: ¿Qué aprendiste sobre autoconciencia, luego de esta experiencia? Dejanos abajo tu impresión para recibir una respuesta personalizada.