La palabra debilidad proviene del latín debilitas y significa “cualidad de débil”. El adjetivo débil se deriva del prefijo de- (privación, disminución) y el verbo habere (tener, poseer), por lo que implica una falta o carencia de algo. La debilidad puede referirse a varios aspectos, como la falta de fuerza física, la falta de energía moral, la falta de resistencia a las enfermedades, la falta de firmeza en las convicciones, la falta de habilidad en algún campo, etc12

Desde diferentes disciplinas, se pueden abordar distintas dimensiones de la debilidad:

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¿Existe algo como la debilidad ontológica… cómo podemos superarla?

La debilidad ontológica estaría dada por una condición o estado de la conciencia humana que implica el desconocimiento de sí mismo, el olvido del ser esencial o auténtico, el sometimiento a las ilusiones o los condicionamientos externos o internos, etc. Esta debilidad puede generar efectos como el vacío existencial, el sinsentido vital o el sufrimiento innecesario.

Para superar la debilidad ontológica, se puede recurrir a diferentes estrategias, según la perspectiva filosófica, religiosa, espiritual o psicológica que se adopte. Algunas de estas estrategias son:

En sonría proponemos aumentar el estado de conciencia en un viaje dónde abandonamos las ilusiones y vamos camino a las virtudes y los frutos. Para descubrir este viaje superador, haga click en la imágen.

Estas estrategias no son excluyentes ni definitivas, sino complementarias y dinámicas. Cada persona puede encontrar su propia forma de superar la debilidad ontológica, según sus circunstancias, intereses y aspiraciones. Lo importante es no resignarse a vivir en la ignorancia, la ilusión o el conformismo, sino buscar el crecimiento personal, la felicidad y la plenitud.