Los Filósofos y Teólogos más representativos en torno a la confianza nos permiten trazar un mapa que une el pensamiento existencial, fenomenológico y onto-teológico con la esencia de la primera maestría del coaching IAC: “establecer y mantener relaciones de confianza”.

🌱 Ejes Transversales de la Confianza desde los aportes Filosóficos y Teológicos

El objetivo de este artículo es poder fundar desde la Onto-Teología la confianza, con el fin de replantear una mirada bioética mas profunda y en armonía con el ser humano.


Confianza como Fe en el Misterio del Ser

Autores: Jesús de Nazareth, Kierkegaard, Tillich, Marcel
La confianza nace como fe —no una creencia abstracta, sino un acto de entrega vital.
Confiar es abandonarse al flujo de la existencia, sostenerse en el “fundamento invisible” cuando la razón ya no alcanza.

Desde la ODC, esta confianza representa la dimensión onto-teológica del Ser: una apertura a lo trascendente que sostiene al yo en su vulnerabilidad.
Es el punto de origen del “yo soy” reconciliado con su fuente divina.
El coach que encarna esta fe inspira serenidad y apertura: presencia que afirma sin imponer.

Relación entre la Fe y la Confianza:
La fe y la confianza son dos pulsos de un mismo movimiento interior: la apertura del ser humano a lo invisible.
La fe es la raíz; la confianza, su flor visible en la experiencia cotidiana.
Fe es creer en la fidelidad de Dios; confianza es caminar sobre esa creencia, aún sin certezas.
Mientras la fe se orienta hacia lo trascendente, la confianza la encarna en lo inmanente, convirtiendo el “creer” en acción, reposo y entrega.
Ambas expresan la comunión entre la mente y el corazón, entre el logos y el espíritu.
En la Ontología de la Conciencia, este vínculo revela el tránsito de la conciencia racional a la conciencia relacional, donde el ser reconoce su sostén divino.

La Biblia entrelaza constantemente fe y confianza:

“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5).
“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
“Cuando tengo miedo, en ti confío” (Salmo 56:3).
“El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17).

Así, confiar es vivir la fe encarnada: no solo creer en Dios, sino descansar en Él, incluso en medio del misterio.


Confianza como Presencia y Encuentro

Autores: Buber, Levinas, Marcel, Heidegger
Aquí la confianza se manifiesta como relación viva: un acto de presencia plena ante el otro.
No se trata de creer en algo, sino de estar con alguien.
Confiar es permitir que el otro sea, sin definirlo ni poseerlo.
Buber lo muestra en el “Yo–Tú”; Levinas en la responsabilidad frente al rostro; Heidegger en el dejar-ser del ser.
En la ODC, este eje expresa el paso de la conciencia individual a la conciencia relacional, donde el alma se reconoce en el otro como espejo del propio Ser.


Confianza como Vulnerabilidad y Libertad

Autores: Sartre, Arendt, Derrida
La confianza auténtica requiere riesgo.
Sartre muestra que confiar es aceptar la libertad del otro, incluso su poder de decepción.
Arendt enseña que la confianza es un acto político: la fe en que los humanos pueden recomenzar.
Derrida, finalmente, revela su paradoja: confiar es abrirse al malentendido, a la falta de control total.
Desde la ODC, este eje representa la madurez ontológica de la conciencia: aceptar la incertidumbre sin perder la fe.
Confiar no es ingenuidad: es valentía de permanecer presente en la imperfección del vínculo.


Confianza como Estructura Relacional y Sistémica

Autores: Luhmann, Taylor, Arendt
En este nivel, la confianza no es solo experiencia subjetiva: es la base invisible que sostiene sistemas, comunidades y civilizaciones.
Luhmann la concibe como mecanismo que reduce la complejidad; Taylor, como virtud moral que sostiene el diálogo; Arendt, como pacto que hace posible la acción común.
En la ODC, esta mirada articula la dimensión meso y macro de la conciencia: los vínculos, instituciones y lenguajes que hacen sostenible la fe y la cooperación.
Confiar se vuelve aquí una práctica cultural: el modo en que los pueblos sostienen su cohesión espiritual y su palabra.


Confianza como Camino Evolutivo de la Conciencia

Autores: Integración de todos
Vista desde la ODC, la confianza atraviesa un movimiento espiral:

  • Desde la fe originaria (Jesús, Kierkegaard)
  • A la presencia dialogal (Buber, Levinas)
  • A la madurez libre y vulnerable (Sartre, Arendt)
  • Hasta la confianza estructural y ética (Luhmann, Taylor).
    Este trayecto refleja la evolución de la conciencia humana: del instinto de supervivencia al acto consciente de amar.
    La confianza es la semilla de toda transformación: el punto donde el Espíritu reconoce que el riesgo del encuentro es la única vía hacia la plenitud.

1. Jesús de Nazareth (c. 4 a.C. – 30 d.C.)

Corriente: Sabiduría espiritual y teología del amor cristiano
Jesús encarna la confianza radical: fe en el Padre, fe en la vida y fe en el otro. Su relación con Dios es absoluta, no basada en control sino en entrega. En el Sermón del Monte enseña que la confianza se expresa en no preocuparse, en el perdón, en el amar incluso al enemigo. Su fe se traduce en acción: sanar, servir, multiplicar. La confianza, en su mensaje, es comunión —una fuerza que disuelve el miedo y devuelve sentido al dolor. Inspirar confianza es, para Él, abrir al otro a su identidad divina y su poder de resurrección interior.


2. Søren Kierkegaard (1813–1855)

Corriente: Existencialismo cristiano
Kierkegaard revela que la confianza verdadera nace del salto de fe. No hay seguridad racional que la garantice: confiar es un acto apasionado que arriesga todo por lo Absoluto. En Temor y temblor, Abraham simboliza esa fe que se sostiene incluso frente a la paradoja. Para él, solo quien confía puede ser libre, porque trasciende la desesperación de necesitar pruebas. En el coaching ontológico, este pensamiento inspira la capacidad de sostener al otro en medio de su incertidumbre, reconociendo que toda transformación exige un salto más allá de la razón hacia el sentido.


3. Martin Buber (1878–1965)

Corriente: Personalismo dialogal judío
Buber concibe la confianza como el corazón de la relación “Yo-Tú”. Solo cuando me abro al otro sin instrumentalizarlo surge el verdadero encuentro. Confiar es reconocer en el otro un misterio y una presencia que trasciende la utilidad. En esa reciprocidad aparece Dios como el “Tú eterno”. La confianza es entonces un puente sagrado, no una transacción. En la práctica del coaching, su pensamiento enseña que el vínculo transforma más que la técnica: la calidad de la relación —auténtica, sin máscara— es el espacio donde el potencial humano se revela naturalmente.


4. Gabriel Marcel (1889–1973)

Corriente: Existencialismo cristiano personalista
Para Marcel, confiar es una experiencia de comunión que pertenece al ámbito del misterio, no del problema. No se puede analizar ni imponer: solo vivir. En El misterio del ser, explica que la fidelidad y la esperanza sostienen la confianza incluso ante la traición. Confiar implica creer que el otro permanecerá presente, aun cuando no lo veamos. Esta confianza encarna el espíritu de la encarnación: ser para el otro. En el acompañamiento ontológico, invita a una presencia fiel y compasiva, donde la confianza no se exige: se testimonia y se cultiva con coherencia y ternura.


5. Martin Heidegger (1889–1976)

Corriente: Fenomenología existencial
Heidegger no habla explícitamente de “confiar”, pero su idea de Gelassenheit —el “dejar-ser”— expresa una confianza ontológica profunda. Confiar es habitar el misterio del Ser sin buscar dominarlo. En Ser y tiempo, el ser humano se descubre arrojado en el mundo y aprende a reconciliarse con su facticidad. Esa serenidad ante lo incierto es confianza en la apertura misma del ser. En el coaching, esto inspira una presencia sin juicio ni ansiedad por el resultado: el coach que confía en el proceso del otro posibilita que emerja lo que estaba oculto.


6. Paul Tillich (1886–1965)

Corriente: Teología existencial cristiana
Tillich define la confianza como el “coraje de ser”: la aceptación de uno mismo y del misterio del Ser. En La dinámica de la fe, sostiene que la fe es una confianza última que nos sostiene frente a la ansiedad existencial. Confiar es afirmar que, a pesar del absurdo o la culpa, la existencia tiene fundamento. En la práctica del coaching, esto se traduce en la fe incondicional en la posibilidad del otro. La confianza, así, no depende de la evidencia, sino de la convicción de que todo ser humano posee un centro inviolable de sentido.


7. Emmanuel Levinas (1906–1995)

Corriente: Fenomenología ética
Levinas redefine la confianza como una apertura al otro antes de cualquier decisión. El rostro del otro me llama, me convoca a la responsabilidad. Confiar no es cálculo, es obediencia a esa llamada. En Totalidad e Infinito, afirma que la confianza no se construye, se responde. En el contexto del coaching, esto significa reconocer que la confianza ética precede a la técnica: antes de “hacer”, el coach “se entrega” al encuentro. Es una confianza que nace de la vulnerabilidad y que permite ver en el otro no un objeto, sino un infinito.


8. Hannah Arendt (1906–1975)

Corriente: Humanismo político y fenomenología práctica
Arendt ve la confianza como la base de toda acción colectiva. En La condición humana, sostiene que la promesa y el perdón restauran la confianza necesaria para comenzar de nuevo. En un mundo de imprevisibilidad, confiar es un acto de libertad. Supone creer que el otro puede rehacerse. Arendt ofrece una ética de la segunda oportunidad: solo en la confianza mutua puede florecer lo político, lo comunitario. Para el coaching, esta visión invita a acompañar procesos sin condena, reconociendo la capacidad humana de reinicio, de volver a empezar con esperanza.


9. Jean-Paul Sartre (1905–1980)

Corriente: Existencialismo ateo
Para Sartre, la confianza no se da: se elige, pese al riesgo. Cada ser humano es libre y, por lo tanto, imprevisible. Confiar en alguien es aceptar su libertad, incluso la posibilidad de la decepción. En El ser y la nada, advierte que el deseo de poseer al otro destruye la confianza. En cambio, la autenticidad requiere aceptar la otredad. En el coaching, esto se traduce en liberar el vínculo de manipulación: sostener la fe en la capacidad del otro sin intentar controlarlo. Confiar es reconocer la libertad del otro como condición de toda relación auténtica.


10. Niklas Luhmann (1927–1998)

Corriente: Sociología sistémica
Luhmann entiende la confianza como una herramienta para reducir la complejidad. Confiar implica decidir actuar bajo incertidumbre. En Trust and Power, sostiene que los sistemas sociales se sostienen en expectativas compartidas: la confianza permite la continuidad del vínculo pese al riesgo. No elimina la duda, la vuelve funcional. En el coaching, este marco sistémico ilumina la importancia de crear estructuras confiables, marcos claros y rituales que sostienen la apertura. La confianza no se decreta: se habilita cuando el contexto social o relacional permite que el riesgo sea soportable.


11. Jacques Derrida (1930–2004)

Corriente: Deconstrucción y hermenéutica postmoderna
Derrida problematiza la confianza mostrando que toda relación está mediada por el lenguaje, y por tanto, por la diferencia y la posibilidad de malentendido. En Fe y saber, explora la fe como acto sin garantías, un “quizás” que sostiene el sentido mismo del diálogo. Confiar, para él, es aceptar la imposibilidad de certeza y, sin embargo, abrirse al otro. La confianza es el espacio entre lo dicho y lo no dicho. En coaching, su pensamiento enseña humildad: aceptar que el lenguaje nunca captura del todo al otro, pero puede hospedar su misterio.


12. Charles Taylor (1931– )

Corriente: Comunitarismo y filosofía moral cristiana
Taylor ve la confianza como una virtud cívica y moral. En Las fuentes del yo, plantea que solo en marcos de sentido compartido podemos confiar en nosotros mismos y en los demás. La confianza nace de la integridad y de la palabra mantenida. En sociedades fragmentadas, recuperarla exige autenticidad y diálogo. Su pensamiento inspira una pedagogía ética del coaching: la construcción de entornos donde el lenguaje recupere su peso moral, donde la coherencia y la palabra empeñada vuelvan a ser el suelo sobre el que crece la colaboración humana.


Una compilación del Dr. Fabián Sorrentino: Confianza como fe, confianza como presencia, confianza como estructura relacional, confianza como acto político— para integrarlo al marco epistemológico de la Ontología de la Conciencia