Acción de no dar, desde el supuesto de que tiene más que el otro, y por lo tanto debiera dar. Quien es acusado de mezquindad suele considerar que en realidad necesita aquello que ha decidido no dar. De esto deriva la consideración de que lo que se necesita reviste un carácter subjetivo y no permite una cuantificación estándar, por lo que podremos seguir juzgando mezquino a alguien, sin que él lo considere así. Cabría entonces buscar en las medidas subjetivas de cada ser, para encontrar un modo de juzgar cuánto puede y cuánto no puede dar.

La palabra mezquindad (avaricia, egoísmo, cualidad de tacaño) viene del sufijo -dad (cualidad) sobre la palabra mezquino y esta del árabe miskín . Ver: mezquino.

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Diario: el Impulso. El Autor: [email protected]

Nuestro lado oscuro nos impide ver la hermosura del prójimo.

Somos mezquinos cuando nos toca valorar los talentos, virtudes o características positivas en las personas. Muchas veces, tenemos un velo oscuro que nos ciega ante nuestros defectos, comportamiento, necesidades, debilidades, errores, omisiones, pero tenemos una lupa gigante para ver las fallas en los que comparten con nosotros.

Eso nos recuerda el pasaje donde Jesús dice que veamos la viga que tenemos en nuestro ojo antes de ver la paja en el ojo ajeno. Ahora, es más grave nuestra conducta cuando no nos contentamos con juzgar, señalar, sino que lo hacemos con burla, eso es más agresivo.

Si las personas se mofan del otro, para divertirse, para pasar un rato agradable, demuestran que no tienen tema de conversación ni cultura. Además indica, cobardía porque no lo hacen de frente. Es en el hogar donde se forman los individuos y cuando se modela en ellos valores como la tolerancia, compasión, respeto, no tiene cabida la burla hacia el otro.

Los estereotipos: el Kent y la Barbie no son verdaderos. Tenemos características como: estatura, color de la piel, tipo de cabello, forma de la cara, contextura física, entre otras, las cuales no deben ser motivo para comentarios jocosos, puesto que somos en resumen: personas, con un funcionamiento celular interno que nos hace iguales.

Pretender que seamos bellezas en serie es ilógico. Debemos conformarnos con nuestro cuerpo y agradecer a Dios si estamos completos, si nuestros órganos funcionan. Igualmente debemos respetar a los demás como seres únicos, valiosos e irrepetibles. Las personas que se dedican a observar y criticar el cuerpo de los demás, la ropa, lo superfluo, nunca se han mirado en un espejo ni se han evaluado como lo hacen con el prójimo, además, tampoco se han revisado internamente, para hacer una introspección y cambiar de rumbo cuando cometen fallan.

Es lamentable que los humanos humillen a otros con comentarios malsanos que dicen mucho de su crecimiento espiritual. Si vamos a evaluar su comportamiento, vemos que la mezquindad es indeseable. La sociedad debe hacer esfuerzos en la formación de la persona, para que se cultiven valores positivos como: la tolerancia, respeto, humildad, el amor hacia los otros, sin importar su fenotipo. Tenemos una especie de cuenta de ahorro donde vamos guardando las acciones buenas y malas. Debemos revisar dichas acciones para minimizar nuestro egoísmo.

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