En Busca de una Interpretación Psicológica
Dice Lise Bourbeau en su libro “Obedece a Tu Cuerpo, Amate”:
Este problema se manifiesta cuando hay un insuficiente aporte de oxígeno al miocardio, el músculo que
constituye la mayor parte del corazón. Esto ocasiona sufrimiento al músculo cardiaco, lo cual provoca el dolor. La persona que sufre de angina de pecho se queja de pesadez, opresión o sofocación. Si el dolor es intenso, puede irradiarse hacia la espalda, el brazo izquierdo, la mandíbula, incluso al cuello y las muñecas. Véase problemas cardiacos, considerando que la persona tiene miedo de vivir otra aflicción y frena sus impulsos. Desea verse libre de las preocupaciones de la vida en las cuales tiene la impresión de ahogarse sin poder escapar.

Angina viene de la palabra latina ANGENE que significa apretar. Es un dolor muy vivo asociado a la región principal del corazón (centro energético del amor). Esta falta temporal de oxígeno al nivel de los músculos que rodean el corazón aporta todas las consecuencias que conozco: insuficiencia del caudal sanguíneo en esta región, intervención quirúrgica, puente, etc.…El corazón representa frecuentemente el motor o la máquina de mi sistema. Cuando doy demasiado amor (con una actitud de apego), puede que el corazón se canse de todas estas preocupaciones y que ya no sienta suficiente alegría (Ya que la sangre está relacionada con la alegría, una disminución del riego sanguíneo expresa justamente esta disminución de la alegría vinculada al amor) en estas situaciones (de aquí el riego sanguíneo disminuido). Si estoy en situación de angina, posiblemente tomo demasiado a pecho la vida y las cosas que hago y que me gustan. Mis inquietudes (tanto como mis alegrías) están exageradamente ampliadas: me irrito y me hieren fácilmente, vivo insatisfacción, tristeza o irritación con relación a una situación la cual, al final, no es tan grave. Puede que reciba una primera señal de alarma de mi cuerpo después de estos estados de ser: espasmos o dolor que perfora el corazón. Éste lanza un S.O.S. para que tome consciencia de los sentimientos que me habitan y del hecho que estoy de algún modo destruyéndome con mis pensamientos desacordes, poniendo en peligro mi armonía interior, y dándome “mala consciencia”. Grande alegrías pueden también traer crisis de angina porque, en este momento, el centro de energía del amor (el corazón) se abre más y puede activar la memoria de grandes penas que están presentes y así provocar una crisis de angina. Hago quizás mucho por obligación y no con alegría y placer. Así, deja la alegría de circular. Es como si prestase atención a los demás (su felicidad y sus dolencias) en vez de ocuparme de mi propio bienestar primero. Mi ego es tan presente y activo que está separado de la totalidad del ser, lo cual conlleva un bloqueo en el plano emocional. Es un aumento inconsciente de la estima de sí colocando casi exclusivamente la atención sobre los demás. Es el principio judeo – cristiano de la entrega por el sacrificio. Dar a los demás! Me vuelvo vulnerable y se manifiesta el miedo a abrirme a los que amo. “¡Ya nada me alcanza, pero empiezan los dolores!” Espasmos, puntos en el corazón, extremidades frías (manos y pies). Mi cuerpo me advierte seriamente que algo va mal (este aviso se reconoce mejor generalmente en el plano metafísico – psíquico que físico).
Inconscientemente puedo desear dejar la “vida terrestre” porque tengo la sensación de estar ahogado por
las preocupaciones y que no sé cómo salirme, ¡pero el tiempo no necesariamente ha llegado! ¿Qué temo, en el fondo? La vida es un intercambio continuo. Doy tanto como recibo, como la contracción y la dilatación de los vasos sanguíneos, sino vivo un desequilibrio y mi atención debe volver a este equilibrio necesario a una vida sana. Es un proceso fundamental en la existencia humana porque soy un ser divino que debe expresarse en este equilibrio. Mi toma de consciencia es ésta: Dejo de tomar la vida en serio y me mantengo abierto!. Es fácil porque no tengo ganas de morir sino que tengo ganas de vivir, de abrirme al amor y dejar cualquier lucha de poder. Pongo mi atención sobre los aspectos hermosos de la vida. Aprendo a amarme tal como soy: mi energía vital podrá así volver a la vida. Son los primeros pasos hacía un restablecimiento serio de esta enfermedad. Un último punto que recalcar: vigilar todas las expresiones vinculadas con el corazón: “un corazón de piedra, un corazón duro, no tiene corazón, es un sin corazón”, etc. Cada expresión es la indicación de que sucede algo que merece mi atención.