Hace 40 años que el hombre dispone de la fibra óptica, 30 que cuenta con la web, 20 que encontró la cura para el SIDA, 10 que usa celulares inteligentes, autos eléctricos, mapeó el genoma humano y juega con la Playstation… hoy desafíamos la velocidad de la luz, mientras usamos las redes sociales y nos replanteamos la vida eterna. Es entonces cuando nos preguntamos: ¿Hacia dónde va el mundo y que competencias son necesarias desarrollar para abordarlo?

Pero parece que nada de esto fuera en dirección a hacernos más felices… entonces es dónde surge esta gran pregunta

Como consecuencia de este enunciado nuestros sueños pasan a segundo plano y con eso la posibilidad que tenemos de influir en el entorno, de liderar. Dejando en manos de los políticos y los grandes empresarios ésta tarea, no con una actitud proactiva o participativa, sino desde la indiferencia. Acaso: “¿quién soy yo para que alguien me escuche y me preste atención?”

Desde esta perspectiva es complejo definir cómo deberá ser el nuevo ser humano. Hacia dónde irá. Por ahora desde la biología nos llegan estas preguntas de las cuáles ya parecen haber ciertas confirmaciones.

Hacia un Nuevo ser humano

¿Cuáles serán los cambios significativos de los seres humanos? ¿Seguiremos creciendo en altura y formas del cuerpo? ¿Seguiremos tornándonos obesos o aparecerá la pastilla mágica en el camino? ¿Seremos más macrencéfalos o microencéfalos? ¿Seguirán reduciendose los dedos de los piés?, ¿Hasta donde nuestras hormonas seguirán desarrollándose… o la farmacología pretenderá reemplazarla? ¿Qué sucederá con el bello corporal? ¿Cómo evolucionarán las redes nerviosas de las manos en función del uso de la tecnología?

¿Serán nuestros bebés unidades de diseño? ¿Tendremos que pagar por setear las características de nuestros hijos si naturalmente no se han desarrollado en los padres?

¿Y qué competencias requerirá desarrollar para afrontar el nuevo escenario?

Esta es la clave que desarrollamos en varios artículos de este sitio. Comenzando por la definición de metacompetencias.

Por el Dr. Fabián Sorrentino