Es la substancia que proviene de la fermentación de mostos azucarados. El alcohol puro tiene una densidad de 0,79 g/litro, inferior a la del agua; su apariencia es la de un líquido incoloro, su punto de ebullición es bajo y su poder deshidratante es notable. Debido a esto las bebidas alcohólicas tienen ese típico sabor ardiente.

Justamente, el componente principal de dichas bebidas es el alcohol, cuyo uso en la alimentación humana tiene un origen antiquísimo: en la dieta de los antiguos egipcios, por ejemplo, la cerveza, junto con el pan, era un alimento básico.

El contenido en alcohol fluctúa desde el 4-5° de la cerveza hasta el 40-50-60° de las bebidas superalcohólicas, pasando por el 10-12° de los vinos. Desde el punto de vista de la nutrición, el alcohol es una substancia muy peculiar. Ante todo, porque proporciona 7 kcal por gramo, lo que la convierte, tras los lípidos, en la substancia alimentaria más energética. En segundo lugar, su absorción por parte del estómago y del intestino es mucho más rápida que la de cualquier otro alimento, sobre todo si se ingiere con el estómago vacío.

Una vez consumido, el alcohol desencadena sus consecuencias proporcionalmente a la cantidad ingerida.
No obstante, no en todas las personas se manifiesta de la misma manera, dado que el alcohol es metabolizado por una enzima situada en el hígado, cuya disponibilidad varía de un organismo a otro.

Efectos del alcohol

El primer efecto de las bebidas alcohólicas se da ya a nivel de los receptores gustativos que, estimulados por el alcohol, provocan un aumento del apetito.

También se estimulan las funciones de las glándulas del estómago. De este modo, aumenta la producción de ácido clorhídrico que, si no existen enfermedades, produce una sensación más intensa de hambre. Precisamente, el consumo de aperitivos se basa en dichas acciones del alcohol. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la costumbre de beber alcohol, y especialmente con el estómago vacío, provoca gastritis.

En cuanto al sistema nervioso central, el alcohol actúa como un depresivo: reduce el ansia y el estado de aprensión, a la vez que atenúa los condicionamientos psicológicos. Además, influencia las funciones de la memoria, del razonamiento, de la capacidad de juicio y de autocontrol, así como las funciones motrices.

Es preciso subrayar que la cantidad de alcohol equivalente a medio litro de vino ingerido en menos de dos horas es suficiente para que la coordinación neuro- muscular y la velocidad de los reflejos de una persona disminuyan.

Dosis Diaria

La dosis diaria de alcohol debería situarse, en el caso de los adultos, alrededor de los 50 gramos.

Esta cantidad corresponde, aproximadamente, a medio litro de vino, distribuido en las dos comidas principales, considerando, evidentemente, la eventual introducción de otras bebidas alcohólicas.

Consumir en demasía y repetidamente bebidas alcohólicas provoca daños al aparato digestivo, al hígado, al sistema nervioso central, a las arterias y a los músculos.

Dado que es un potente vasodilatador, substrae sangre a las exigencias del corazón, resultando ser un factor de riesgo en los casos de insuficiencia coronaria.

El consumo de alcohol en situaciones que prevén una larga estancia en un ambiente muy frío se desaconseja, dada esta condición de vasodilatador.

En estas ocasiones, la ingestión de bebidas alcohólicas produce una masiva dispersión de calor, que puede ser muy peligrosa, hasta el punto de desembocar en estados de aterimiento.

Las Fases del Alcoholismo

El consumo masivo de alcohol puede, a largo plazo, conducir a una grave situación de dependencia física y psíquica conocida con el nombre de Alcoholismo.

Según una clasificación realizada por expertos en el campo de las toxicodependencias, se distinguen cuatro fases principales en el caso del Alcoholismo:

a) el bebedor todavía puede abstenerse, pero psicológicamente ya existe una dependencia;
b) se producen las primeras alteraciones a nivel gástrico y hepático (gastritis y cirrosis): empieza, además, un deterioro orgánico;
c) ahora la dependencia es, también, física: el sujeto manifiesta auténticas psicosis;
d) la bebida, de la cual el sujeto ya no puede abstenerse, se ha convertido en la única ocupación y el único pensamiento de éste, a la vez que su deterioro físico es dramático.