Megalomanía. Sentimiento de potencia y superioridad que no tiene fundamentos reales.

La megalomanía es una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una henchida autoestima. Históricamente fue usada como un nombre para un trastorno de la personalidad narcisista antes del primer uso de este último por Heinz Kohut en 1968, y es usado hoy como el equivalente no clínico.

No está mencionada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés)3 ni en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (ICD, por sus siglas en inglés).

Etimología
La palabra megalomanía deriva del griego μεγαλο- megalo- «grande», y μανία-mania- «locura, frenesí».

Freudianismo temprano
Sigmund Freud comentó del sentido neurótico adulto de omnipotencia que «esta creencia es un franco reconocimiento de una reliquia de la antigua megalomanía de la infancia».4 De forma similar, concluyó que «podemos detectar un elemento de megalomanía en muchas formas de trastorno paranoico. Podemos, pues, presuponer que esta megalomanía es esencialmente de naturaleza infantil y que, como parte del proceso de desarrollo, se sacrifica a las consideraciones sociales

Edmund Bergler también considera la megalomanía normal en la niñez,6 y que se reactiva más tarde en la vida como juego.7 Otto Fenichel establece que, en aquellos que en la vida posterior reaccionan con negación ante el daño narcisista, ocurre una regresión similar a la megalomanía de la niñez.

Relaciones objetales
Mientras que Freud vio la megalomanía como un obstáculo para el psicoanálisis, en la segunda mitad del siglo XX las teorías de la relación objetal, tanto en Estados Unidos como los kleinianos en Gran Bretaña, consideraron la megalomanía un mecanismo de defensa psicológico.9 Tal enfoque se basa en la perspectiva de Heinz Kohut de la megalomanía narcisista como un aspecto del desarrollo normal, en constraste con Otto Kernberg, para quien es el desarrollo de una distorsión patológica.

Diariamente
Además de ser un síntoma patológico, cierto grado de megalomanía es una forma de defensa, una defensa maníaca ante la experiencia de separación y pérdida.11 Cuando se vincula a una posición de poder, ya sea militar, político, o de control burocrático,12 es probable que conduzca a un error de cálculo como un subproducto de la vanidad del sujeto.13

Terapia
Debido a que el megalómano tiende a no estar particularmente interesado en examinarse o en cambiar,14 , las sesiones psicoanalíticas pueden ser menos eficaces para tratarlo que la medicación.15

La transferencia en una sesión psicoanalítica también puede verse comprometida por la presencia de una tendencia megalomaníaca en el paciente.16

Referencias
Lewis, Michael J. Ego, vanity & megalomania. (Frank Lloyd Wright & Lewis Mumford: Thirty Years of Correspondence)
Robbins, John. Ecclesiastical Megalomania: The Economic and Political Thought of the Roman Catholic Church I (1999)
Roberts, John Megalomania: Managers and Mergers (1987)
Rose, Larken How to Be a Successful Tyrant : The Megalomaniac Manifesto (2005)
Rosenfeid, Israel Freud’s Megalomania: A Novel (2001)
Scull, Andrew Madhouse: A Tragic Tale of Megalomania and Modern Medicine