La Creación de Compromisos y Realidades a Través del Hablar:
En el enfoque ontológico del lenguaje, desarrollado por autores como Flores y Rafael Echeverría, el lenguaje no se entiende como una herramienta pasiva de descripción, sino como el escenario generativo en el cual se configuran, modifican y potencian las realidades humanas. Si bien el primer postulado plantea la idea de que “lo que no se nombra, no ocurre” —es decir, el lenguaje es constitutivo de lo real—, el tercer postulado profundiza en la manera en que el acto de hablar se convierte en una acción que crea compromisos, establece acuerdos y genera nuevas realidades sociales.
Este tercer postulado se fundamenta en la noción de que cada enunciado, cada declaración y cada compromiso adquirido mediante el lenguaje tiene un efecto constitutivo en el mundo. El hablar, entonces, no es meramente una transmisión de información, sino la acción misma de transformar lo que somos, lo que hacemos y cómo nos relacionamos. Como dice el refrán ontológico: «El que habla crea».
En este artículo, analizaremos detenidamente este postulado, explorando sus implicancias, su fundamentación teórica y algunos ejemplos prácticos que permiten comprender cómo nuestros actos de habla constituyen la base para la transformación personal y organizacional. También se incluirán enlaces a recursos y artículos complementarios que profundizan en aspectos clave de la Ontología del Lenguaje.
1. El Lenguaje como Acto Constitutivo
La visión ontológica del lenguaje sostiene que el hablar es un acto que “hace” y que, en cada enunciado, se asume un compromiso con la realidad. Esto significa que, al pronunciar una palabra, al formular una promesa o al emitir una declaración, el hablante no solo comunica algo, sino que efectúa un cambio en el mundo.
1.1 El Poder Performativo de la Palabra
Esta idea se remonta a lo que se conoce en la teoría del lenguaje performativo. Mientras que una declaración meramente descriptiva agota su sentido en la comunicación de información, una declaración performativa crea efectos en el mundo. Por ejemplo, cuando alguien afirma “te prometo que…” o “declaro inaugurada esta institución”, esa palabra tiene la capacidad de transformar el estado de cosas, generando un compromiso y estableciendo nuevas realidades en el ámbito social.
El tercer postulado, en este sentido, afirma que “el hablar constituye compromisos realizantes”. Es decir, la palabra es agente de cambio porque, en el acto de hablar, se genera una nueva situación: el emisor se vincula a lo declarado y, en tanto, convoca a otros a compartir, asumir o incluso cuestionar ese compromiso.
Para profundizar en el concepto de lenguaje performativo y su rol generativo, recomendamos la lectura en Harvard Business Review y en otros recursos académicos que aborden la teoría de los actos de habla.
1.2 La Responsabilidad del Hablante
El tercer postulado también pone de relieve la responsabilidad inherente al uso del lenguaje. Al comprometerse a través del habla, el hablante asume una responsabilidad ética y social: lo que se dice afecta a terceros y configura relaciones. Cada enunciado, pues, no es neutro; tiene implicaciones que pueden fortalecer la confianza, establecer normas compartidas o, por el contrario, generar conflictos si se incumplen las expectativas generadas.
Esta visión resuena con la idea de que “cada palabra es un acto de compromiso”. Por ello, en el ámbito del coaching, del liderazgo o de cualquier relación interpersonal, se enfatiza la importancia de ser conscientes del impacto de lo que se dice. La transformación personal y organizacional empieza por reconocer que cada afirmación o declaración abre la puerta a nuevas posibilidades y, simultáneamente, genera responsabilidades.
Para explorar más sobre la ética del lenguaje y la responsabilidad del acto comunicativo, se puede consultar Sonria – Metacompetencias y Transformación Cultural.
2. El Hablar como Generador de Realidades
El tercer postulado de la Ontología del Lenguaje de Flores y Echeverría sostiene que el lenguaje es el medio privilegiado a través del cual se construyen realidades. Esto significa que la realidad no es un dado preexistente, sino que se va configurando en cada acto de comunicación.
2.1 La Transformación de la Realidad a Través de las Declaraciones
Cuando se emite una declaración, el hablante no está simplemente informando sobre un estado de cosas; está creando un nuevo estado, una nueva posibilidad. Por ejemplo, al decir “somos una organización comprometida con la excelencia”, no se está describiendo una realidad objetiva, sino que se está invocando la creación de esa realidad en el actuar diario de la organización.
Este aspecto del tercer postulado enfatiza el carácter constitutivo del lenguaje. No se trata de un reflejo de una realidad ya establecida, sino de un proceso en el cual la palabra tiene la capacidad de moldear lo que se vivirá e incluso de transformar la percepción que se tiene de uno mismo y del entorno.
El concepto se hace especialmente relevante en procesos de coaching y transformación organizacional. Al trabajar en torno a las declaraciones y compromisos adquiridos en sesiones de coaching, se puede observar que el cambio real se produce cuando el lenguaje adopta un rol protagónico en la configuración de la identidad y la cultura.
Un recurso interesante para profundizar en este aspecto es Michael Foucault y el Poder del Discurso, donde se analiza cómo el lenguaje puede constituir una forma de poder que moldea la realidad.
2.2 La Generatividad y la Auto-creación del Ser
Otro componente esencial del tercer postulado radica en la idea de que el lenguaje es una herramienta de auto-creación. Al hablar, el sujeto no solo transmite información, sino que se crea a sí mismo y configura su identidad a través de los compromisos asumidos. El acto de declarar, de comprometerse públicamente con una determinada forma de ser, contribuye a definir quiénes somos y cuál es nuestro rol en el mundo.
Este proceso de auto-creación es fundamental en la ontología del lenguaje, pues subraya la interrelación entre el ser y el hablar. Lo que decimos acerca de nosotros mismos (nuestros juicios, afirmaciones y compromisos) tiene la capacidad de generar nuevo ser, de transformar la experiencia y de reconfigurar la identidad. De este modo, el lenguaje se convierte en el instrumento por excelencia para la transformación personal y colectiva.
La lectura de Rafael Echeverría, Ontología del Lenguaje profundiza en esta interrelación y en la manera en que cada acto comunicativo repercute en la autoimagen y en las posibilidades de acción.
3. Ejemplos Prácticos y Aplicaciones del 3er Postulado
Para ilustrar cómo el tercer postulado opera en diversos ámbitos, es útil considerar algunos ejemplos prácticos en contextos de liderazgo, educación y coaching.
3.1 En el Liderazgo Organizacional
Un líder que asume el compromiso de articular un propósito de cambio mediante declaraciones claras y desafiantes está, en efecto, creando esa nueva realidad en su organización. Por ejemplo, si un director afirma “vamos a transformar nuestra cultura organizacional fomentando la creatividad y la innovación”, no se limita a enunciar un objetivo; está realizando un acto performativo que invita a cada miembro del equipo a alinearse con esa visión. Con el tiempo, esta declaración se traduce en políticas, comportamientos y, sobre todo, en cambios en la identidad de la organización.
La implementación de procesos de retroalimentación sobre estas declaraciones, mediante evaluaciones 360° y sesiones de coaching, permite ajustar y reforzar el compromiso establecido. De esta forma, el lenguaje se convierte en un motor que impulsa la transformación.
3.2 En la Educación Transformacional
En el ámbito educativo, el tercer postulado se traduce en la construcción de un ambiente donde los profesores y estudiantes se comprometen conjuntamente a crear espacios de aprendizaje que no se limiten a la mera transmisión de conocimientos, sino que profundicen en la transformación personal y social. Declaraciones como “aprendemos para transformar” invitan a una participación activa y a la co-creación de experiencias que reconfiguran tanto la conciencia individual como la colectiva.
Proyectos y metodologías basadas en la identidad y en la co-creación del conocimiento son ejemplos de cómo el lenguaje performativo crea nuevas realidades en el aula. Para ver ejemplos de metodologías transformacionales en educación, se puede consultar el recurso de Inspira Formación.
3.3 En Procesos de Coaching y Transformación Personal
El coaching ontológico se fundamenta en la premisa de que “lo que se dice se hace”. Durante las sesiones de coaching, el proceso de enunciación—la declaración de metas, compromisos y valores—tiene un impacto directo en la manera en que el coachee se ve a sí mismo y actúa. Al comprometerse a través de palabras y declaraciones, el individuo genera un nuevo marco de acción, donde el hablar se traduce en el actuar.
Este proceso es particularmente poderoso cuando se combina con la práctica constante de la auto-reflexión y la retroalimentación de terceros. El seguimiento sistemático, mediante diarios de reflexión y evaluaciones 360°, permite que cada compromiso sea revisado y ajustado, consolidando la transformación personal y la apertura a nuevas posibilidades.
4. La Importancia de la Responsabilidad en el Hablar
Un aspecto crucial del tercer postulado es la responsabilidad que cada acto de habla implica. No basta con emitir declaraciones; es necesario asumir la responsabilidad que conlleva el compromiso generado. Esta responsabilidad es la base de la ética del lenguaje, donde el hablante se vuelve consciente de que cada palabra tiene el potencial de alterar la realidad y afectar a otros.
La responsabilidad en el hablar implica, por tanto, una actitud de cuidado, claridad y coherencia. En contextos como el coaching empresarial, la calidad del discurso es determinante para generar entornos de confianza y para fomentar un cambio genuino. Al integrar estos principios en la formación y en la práctica diaria, se promueve un uso del lenguaje que no solo informa, sino que transforma y empodera.
Para profundizar en la ética del lenguaje y en la responsabilidad inherente al acto comunicativo, recomendamos explorar textos en Foucault y el Poder del Discurso.
5. Conclusiones y Reflexiones Finales
El tercer postulado de la Ontología del Lenguaje de Flores y Echeverría invita a reconocer que el hablar es, en sí mismo, un acto generativo y constitutivo. Cada vez que pronunciamos una palabra, estamos ejerciendo un poder transformador que crea realidades, establece compromisos y, en última instancia, reconfigura la identidad del sujeto y del grupo.
Esta visión nos obliga a tomar conciencia de la responsabilidad que implica el uso del lenguaje. No se trata únicamente de transmitir información, sino de participar activamente en la construcción de un mundo en el que nuestros compromisos y declaraciones abran posibilidades nuevas. Así, el lenguaje, en su dimensión performativa, se erige como el puente entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser.
En contextos de liderazgo, educación y coaching, este postulado se traduce en la capacidad de generar entornos de cambio y transformación. Un líder que declara sus intenciones de cambio, un educador que proclama un ambiente de aprendizaje transformador o un coachee que se compromete a la auto-mejora están, en cada uno de estos actos, moldeando realidades que trascienden las palabras.
La integración de herramientas evaluativas —como cuestionarios, diarios de reflexión, entrevistas semiestructuradas, observaciones 360° y análisis de redes— permite ahora medir no solo los resultados visibles, sino también los cambios profundos en la conciencia. Estos instrumentos, aplicados en ciclos de retroalimentación continua, constituyen la base sobre la cual se construyen nuevas realidades organizacionales y personales.
Para concluir, el tercer postulado reafirma que el lenguaje es, en definitiva, un acto de creación y compromiso. Cada palabra pronunciada tiene el poder de transformar; cada compromiso adquirido en el habla es una semilla que da lugar a nuevas posibilidades. Así, aprender a hablar de manera consciente se convierte en una herramienta esencial para transformar nuestras vidas y el entorno en el que nos desenvolvemos.
Recursos para profundizar:
- Sonria – Metacompetencias y Transformación Cultural
- Harvard Business Review – El Poder del Discurso
- Inspira Formación – Ambientes de Aprendizaje Continuo
- Foucault y el Poder del Discurso
- SurveyMonkey – Diseño de Encuestas Estructuradas
Reflexión Final
Adoptar la perspectiva del tercer postulado de la Ontología del Lenguaje es asumir que el hablar es un acto creativo y con capacidad transformadora, cuya fuerza reside en la responsabilidad y el compromiso que implica cada enunciado. En el mundo contemporáneo, donde la comunicación configura nuestros lazos personales, sociales y organizacionales, aprender a hablar de forma consciente se convierte en el primer paso para generar cambios significativos y sostenibles.
Este postulado nos invita a repensar el uso cotidiano del lenguaje: cada promesa, cada declaración y cada compromiso se transforman en el motor de nuevas realidades. Así, ya no hablamos simplemente para describir lo que nos rodea, sino para modificarlo, mejorarlo y, en última instancia, para construir un futuro lleno de posibilidades.
La aplicación práctica de este postulado se refleja en ámbitos tan variados como el liderazgo inspirador, la educación transformacional y el coaching ontológico, donde cada acto comunicativo es una oportunidad para revolucionar la manera en que vivimos y nos relacionamos. La Ontología del Lenguaje, por tanto, no es solo un conjunto de teorías o postulados, sino una invitación a vivir de forma más consciente, comprometida y generativa.
En definitiva, el tercer postulado de Flores y Echeverría nos recuerda que el poder del lenguaje reside en su capacidad de crear; y que, en cada acto de comunicación, tenemos la posibilidad —y la responsabilidad— de construir realidades mejores para nosotros y para los demás.
Mediante esta comprensión profunda, abrazamos la oportunidad transformadora de renovar nuestras relaciones y organizaciones, entendiendo que el cambio real comienza con la palabra. Adoptar este paradigma es, en última instancia, comprometerse a vivir y actuar en concordancia con la convicción de que cada palabra que pronunciamos es una semilla de transformación que, bien cultivada, puede dar lugar a un mundo más consciente y humano.
Un desarrollo del Dr. Fabián Sorrentino, para la carrera de Coaching Organizacional.







