Voy a comenzar este capítulo con una historia de la cual quedé prendado, desde la vez que la narró para mi, una querida amiga. Ella la había escuchado de otros y no supo decirme su origen. La adopté como mía para compartírsela, tal como creo que la recuerdo.

Esa narración recoge la esencia de la soledad convertida en una búsqueda en varios niveles. Una búsqueda de aquello que nos hace falta, de aquello que nos dejó un vacío, de eso que creemos necesitar con ansias. Un camino entonces, que nos lleva a reencuentros con esa alma gemela que creemos nos completará, o más bien, al encuentro con nosotros mismos. Y más allá, a reencontrarnos con la fuente de donde todos procedemos.

Gracias Serenela, por ser y estar en mi vida.
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Un viaje en soledad

I – El descenso

Se cuenta que una vez, allá en las lejanas y altas montañas de la cordillera central del universo. Donde los glaciares eternos convierten en hielo cualquier cosa que ose llegar hasta ellos. Una vez al año el sol llega tan cerca de esas cumbres, que los glaciares sudan hermosas, puras y cristalinas gotas de agua que descienden encontrando un caminos por las faldas y laderas de las montañas.

Esta es la historia de una de esas gotas, que en un soleado día, al ser tocada por los primeros rayos del Sol, se encontró deslizándose por la pared de hielo que fue su hogar por muchas eras. Llena de sorpresa comprendió que iniciaba «su viaje», esa experiencia de la que tanto había escuchado hablar cuando apenas era una microscópica gotita.

Descendió entonces nuestra amiga, primero por sendas que otras gotas habían dejado. Luego, impulsada por un llamado, saltó al vacío para empezar a hacer su propia senda. En su camino, se encontró junto a muchas otras gotas, que como ella querían ir hacía allá, a su viaje. Acompañó a algunas, para seguir el viaje juntas. Otras tomaban caminos separados.

II Sin su otra mitad

Finalmente, al encontrarse en lo alto de un majestuoso árbol, creyó verlo. Desde esa altura miró al río que venía del centro del bosque. Decidió llegar hasta él, deslizándose por una de las ramas del noble árbol. Aumentó su velocidad y tamaño al incorporar minúsculas gotas de vapor del rocío y dio el salto. De repente, en la caída, tropezó con una rama, que la partió en dos mitades, en dos gotas más pequeñas, que cayeron muy distanciadas una de la otra, en su descenso.

Una en un pequeño pozo que se había formado a orillas del río, la otra más cerca de la otra orilla, justo donde la corriente se dirigía a una cascada, alejándose cada vez más de la otra. Sin embargo, ambas, en el mismo momento decidieron reencontrarse nuevamente.

Así, nuestra gota, la que continuaba en el pozo, que ahora estaba incompleta, inició la búsqueda de su otra mitad. Sin darse cuenta que comenzaba a olvidar el propósito de su viaje, aquello que le había impulsado a salir en el deshielo a encontrar su destino.

III La búsqueda

De la misma manera, comenzó a olvidar partes de su historia. Y comenzó a fijarse más en otras gotas, buscando en ellas el rostro anhelado de su otra mitad. O siguiendo rastros que creía había dejado su contraparte, para señalarle el camino. Y lo mismo le pasaba a su otra mitad.

Las dos mitades de la gota original continuaron su viaje por separado, recorriendo el mundo en direcciones opuestas. Cada mitad buscaba desesperadamente a la otra, su otra parte perdida. Tras muchos giros en la historia, una de las mitades se encontró frente a un inmenso lago de cristalinas y quietas aguas. Se acercó lentamente a su orilla, para entrar en él.

Pero justo antes de hacerlo, algo la detuvo. Algo que vio debajo de las aguas, le trajo a la memoria su búsqueda. Allí mismo, debajo de la cristalina superficie del lago vio a su otra mitad, y se quedó largo rato contemplándola, temiendo que cualquier viento se la pudiese llevar. Y se sumergió en el lago, para darle un abrazo que las reuniría nuevamente.

IV Reencuentro

Pero nuestra gota se fundió con el lago, convirtiéndose en parte de Él. En algo mucho más grande. En ese momento, experimentó una profunda sensación de completitud y reencuentro. Ya no buscaba su otra mitad, se había dado cuenta de que siempre había estado completa.

Después de mucho tiempo y muchas aventuras, nuestra amiga llegó a su lugar de origen. Allí, se encontró con esa energía misteriosa que había dado vida a todas las gotas de agua. En ese encuentro, la gota comprendió que su verdadera esencia no estaba en su otra mitad perdida, sino en su conexión con el todo, con el universo mismo. Allí comprendió que, aunque había perdido a su otra mitad, formaba parte de algo mucho más grande.

— o —

 

En este capítulo, asumí el compromiso de compartirles desde el análisis lingüístico, como los seres humanos hemos construido innumerables significados que, individual y socialmente, otorgamos al término “soledad”.

Parto de la premisa, de que sin excluir la influencia de la socio-cultura, en su esencia primaria, los significados que le damos al término soledad, son construidos de forma individual, desde nuestra neurolingüística, convirtiéndolos luego en creencias.

En este orden, como término, la palabra «soledad» se constituye en un signo, una señal, que adquiere el simbolismo y significado a partir de la construcción personal de esas narrativas lingüísticas, de esas creencias. Y aún más allá, en lo que cada uno considera es la verdad sobre la experiencia de ser, estar y/o encontrarse solo.

Para ello voy a recurrir a los aportes que desde la Semiótica (el uso de los signos en la comunicación) y la Programación Neurolingüística con su metamodelo del lenguaje, como herramienta para el análisis e intervención de la estructura lingüística de los significados (y creencias individuales) lo que nos permitirán ampliar, cambiar o re-significar las narrativas, concepciones, creencias y “verdades” que manejamos sobre la vivencia de la soledad.

Hagamos un ejercicio:

Responde, completando los espacios faltantes en las siguientes oraciones:

  1. La soledad es:____________________________________________ y __________________________________
  2. La soledad no es:____________________________________ ni _______________________________________
  3. La soledad es buena porque  ___________________________________________________________________
  4. La soledad no es buena porque  ___________________________________________________________________
  5. La soledad es mala porque  ___________________________________________________________________
  6. La soledad no es mala porque  ___________________________________________________________________
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¿La soledad, un signo de qué?

El término latino “Soledad” (Solitud: Soli + tud) proviene de descripciones de la cualidad o condición individual de estar sin compañía. De estar sin otra cosa o de mirarse separado de ella. [1]  Etimología de Chile ubica el origen en el término usado para designar a un lugar desierto, yermo.[2]

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La soledad como signo lingüístico

En ese orden, estar solo o estar en soledad, gramaticalmente ha adquirido diversas funciones, una como adjetivo, para referirse a una cualidad, condición o circunstancia de estar solo. Pero ese significado fue ampliándose a muchos otros significados que convirtieron a la «soledad» en un substantivo, un nombre, una entidad, un estado que “tiene al hombre”.

Coca Barbado y González [3], señalan algunas características del estado de soledad:

  • Es una experiencia subjetiva que se vive como displacentera.
  • Es generado por la insatisfacción con sus relaciones interpersonales.
  • Su naturaleza varía en función de la persona
  • Puede llegar a tener repercusiones en la salud.

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En otro orden, resulta interesante encontrar significados atribuidos al término soledad, que lo describen más como un:

“un estado positivo, que no está vinculado al dolor y que la persona lo buscó activamente porque le permite la autorrealización.” Coca Barbado y González [3]

La palabra «soledad» representa una condición o circunstancia de estar o sentirse solo, cuantitativa o cualitativamente, es decir que su  significado abarca tanto la carencia voluntaria o involuntaria de compañía como la cualidad de estar sin nadie, sin otro.

La soledad como signo o símbolo viene a representar lingüísticamente una compleja condición humana que se experimenta como un estado emocional y una experiencia personal sobre la vivencia subjetiva de falta de conexión con los demás, tanto en la cantidad como en la calidad de las relaciones sociales. Con múltiples significados y connotaciones que varían según las circunstancias y las percepciones individuales.
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El lenguaje de la acción

Tanto la Semiótica como la Programación Neurolingüística pueden ayudarnos a comprender como representamos mentalmente la experiencia de la soledad y cómo cambiar nuestra percepción y comprensión de ella. Ambas disciplinas nos invitan a explorar más allá de las definiciones y a considerar la influencia de nuestros procesos mentales y lingüísticos en la vivencia de la soledad.
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El signo lingüístico se constituye en una entidad

Permítanme aclarar un poco, lo que es el signo lingüístico y sus funciones, primero con los aportes de Ferdinand de Saussure, luego el desarrollo de Louis Hjemslev, y posteriormente la interpretación que desde la Programación Neurolingüística realizaron los autores de los constructos estructura superficial y estructura profunda de Noam Chomsky.

La semiótica maneja la manera como convertimos un signo (una palabra) en una entidad (esto es un algo, un que, un quien, un estado), que conecta a dicho signo con el o los significados (contenidos). Estos contenidos abarcan los significados tanto acordados socialmente como los significados individuales que depositamos en ese signo (palabra). De allí, que al nombrar, leer, escuchar la palabra soledad, por ejemplo, le atribuimos significados como si existieran por sí mismos.

Viniendo entonces, el signo lingüístico “soledad” pasa a convertirse en un gatillador de diversos estados emocionales, pues activa las creencias generadas alrededor de la experiencia «soledad»  así como los pensamientos y comportamientos asociados a la misma. ¿Cómo sucede esto?

.Hagamos un ejercicio:

Cuándo lees, escuchas o pronuncias la palabra «soledad»  ¿Qué imágenes, recuerdos, dichos, refranes, situaciones que viviste evocas? Escríbelas en las columnas de la siguiente tabla:

Algo que viste Algo que escuchaste Algo que viviste Un recuerdo Una frase o refrán
 

 

 

 

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Saussure: Relación Significante – Significado

Para Ferdinand de Saussure el signo lingüístico es una entidad dual, es decir con dos caras.  Una sería el «significante» y la otra el «significado». En pocas palabras, el signo lingüístico es la combinación de un significante (la forma física del signo) y un significado (la representación mental o conceptos asociados a ese signo). Para este autor, la asociación es arbitraria, es decir que no tiene que haber relación o semejanzas entre significante y significado.

El significante es la forma tangible del signo que podemos percibir, mientras que el significado es la representación mental que asociamos con ese signo. La palabra «soledad» o imágenes que la representen serían el significante. Las creencias que alrededor tengo de la misma serían el significado.

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Hjemslev: las funciones del signo en un contexto

Hjemslev propuso que el signo lingüístico no solo tiene un significante y un significado, sino que también tiene una función. Dicha función se refiere a como se emplea al signo en el contexto de la comunicación y la interacción social.

Según Hjemslev, la función del signo puede variar dependiendo del contexto y la intención comunicativa. Por ejemplo, una palabra puede tener una función referencial cuando se utiliza para señalar un concepto. También puede tener una función expresiva cuando se utiliza para expresar emociones o actitudes. Además, puede tener una función conativa cuando se utiliza para influir en el receptor de la comunicación, (es decir se usa con una intencionalidad).

El enfoque de Hjemslev nos explica entonces como un signo (la palabra “soledad”) puede ser definida según diferentes situaciones y contextos comunicativos. Podemos entender la soledad como un concepto que existe en el mundo real; puedo asociarla a mis emociones y sentimientos guardados en torno a la vivencia de soledad; y puedo usarla con una intencionalidad a veces consciente, muchas veces inconsciente.

Hagamos un ejercicio:

Luego de visualizar el video que está más abajo, responde:

  1. ¿Qué entiendes por «signo»? ________________________________________________________________________
  2. ¿Qué entiendes por «significado»_____________________________________________________________________
  3. ¿Qué entiendes por «intención»?_____________________________________________________________________
  4. ¿Qué entiendes por «expresión»?_____________________________________________________________________

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.PNL: estructura superficial y estructura profunda

Richard Bandler y John Grinder utilizaron los conceptos de estructura superficial y estructura profunda de Noam Chomsky en el metamodelo del lenguaje de la PNL. En este enfoque, se considera que cuando usamos un término lingüístico (signo), este solo representa la punta del iceberg de la cantidad de significados y estados emocionales que un individuo puede haber construido en relación con dicho término.

En la Programación Neurolingüística, la estructura superficial se refiere a la forma en que utilizamos el lenguaje de manera consciente. Esto incluye las palabras, frases, (y muchas otras modalidades). Que son tomados como pistas de acceso, como señales, como signos que el individuo ha asociado a sus vivencias con dichos términos.

La estructura profunda, por otro lado, se refiere a las ideas, imágenes, significados y creencias subyacentes que están presentes en nuestra comunicación, pero que no se expresan de manera explícita. Estos significados y creencias pueden tener un impacto profundo en nuestra forma de pensar, sentir y accionar.

La PNL se centra en observar y analizar la estructura superficial del lenguaje para identificar patrones, creencias y estrategias que puedan influir en nuestro comportamiento y resultados. Es decir interviene la forma en que emitimos el lenguaje, la diseccionamos y reconstruimos para crear nuevas asociaciones y significados que amplían los límites de los significados anteriores.

Podemos acceder a la estructura profunda del lenguaje a través del metamodelo del lenguaje, que se basa en el cuestionamiento a la estructura lingüística que emplea una persona. Estas técnicas ayudan a explorar los patrones de pensamiento y las creencias arraigadas que pueden estar limitando nuestras capacidades o generando resultados no deseados.

Al identificar y transformar los patrones de la estructura profunda y de allí a las creencias, podemos cambiar nuestra forma de pensar y tener un mayor control sobre nuestra experiencia y comportamiento.
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Del adjetivo «Solo» a la nominalización «Soledad»

La soledad como nominalización congela la experiencia, la acción

Para la Programación Neurolingüística, “Soledad” como palabra viene a ser en primer lugar una “generalización” es decir un término que condensa la experiencia de todas las soledades vividas individualmente.

En segundo lugar, el término se clasifica como una Nominalización, es decir, un proceso en el que un verbo o una acción (estar solo) se convierte en un sustantivo. Esta transformación lingüística puede limitar la comprensión de la experiencia real y personal que subyace detrás de la soledad.

En tercer lugar, desde la PNL el término soledad, surge desde un lenguaje en negativo, es decir desde la falta, desde la carencia, desde la ausencia de eso  que no está. Este es crucial para los procesos de cambio, debido a la forma en que el inconsciente procesa la información.

El inconsciente no puede representar la negación en sus imágenes mentales, lo que significa que al utilizar lenguaje negativo, como «no», «sin», «nunca», el inconsciente al no procesar la negación, la ausencia, se enfoca en la idea principal, generando más bien imágenes reforzadoras de seguir estando en soledad, lo que puede llevar a resultados y creencias limitadoras.

Entonces, al hablar de la soledad como nominalización creada desde el lenguaje negativo, el inconsciente puede interpretar de manera contraria a la intención original. Por ejemplo, si se dice «no estés solo», el inconsciente puede enfocarse en la palabra «solo» y generar preocupación en lugar de calma, por ejemplo.

Desde la perspectiva de la PNL, es importante utilizar un lenguaje positivo y constructivo para comunicar nuestras intenciones de manera efectiva. Al enfocarnos en lo que queremos en lugar de lo que no queremos, podemos influir en nuestras creencias, pensamientos, emociones y comportamientos de manera más favorable.

La Programación Neurolingüística (PNL) sostiene que al desnominalizar y explorar más a fondo la experiencia subjetiva de la soledad, en construir desde lo que se quiere, o necesita, en vez de lo que no se tiene; se pueden obtener perspectivas más enriquecedoras y abrirse a opciones para el cambio.
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De la nominalización «Soledad» a Ser y Estar en Soledad

La Soledad está nominalizada

¿Quién la desnominalizará?

Aquel desnominalizador

Que la desnominalizare

Buen desnominalizador será.

La Programación Neurolingüística (PNL) sostiene que al desnominalizar y explorar más a fondo la experiencia subjetiva de la soledad,  se pueden obtener perspectivas más enriquecedoras y abrirse a opciones para el cambio. Los invito a acompañarme en el proceso de accionar la soledad.
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Disección a las creencias sobre la soledad

¿Podemos identificar esas creencias y significados limitantes que sobre la soledad permean en mi estructura profunda? Pues si, es posible acercarnos a una identificación de las mismas. Esto nos permitirá comenzar a reconocer por cercanía de semejanza desde donde puede estar activándose  determinado significado.

Hagamos un ejercicio:

Utiliza la imaginación para crear una representación simbólica y absurda de las circunstancias que atraviesas (vale tomarte el pelo y reírte de ti mismo). Graba un mensaje de audio (de 1 minuto), donde  cuentes tu estado actual de soledad. Si estas en los grupos de estudio compártelo,

Creencias de Soledad

Para ello recurramos a la propuesta del Modelo MƐT® del Dr. Fabián Sorrentino. Que nos permitirá clasificar en relación a los niveles de conciencia posibles agrupamientos de las ideas y significados asociados a dicho término. Las siguientes tablas son una adaptación propia, de las dos propuestas de clasificación de los niveles de conciencia del Dr. Fabián Sorrentino y Michael Beckwith [7] [8]

La columna 1 hace referencia a las fases de la conciencia según M. Beckwith, la columna 2 corresponde a los niveles de conciencia de F. Sorrentino. La columna 3 propone algunos signos conductuales asociados a los significados que puede adoptar la vivencia de la soledad en función del nivel de conciencia logrado por el individuo.

 

Fase

Niveles

Signos

Significados

Reacciono a la Soledad -4. Me resigno a ella. Pensamientos: Hay algo malo en mi. Algo malo pasará si estoy solo. Me dejaron y no puedo hacer nada. Si de verdad me quisieran no me dejarían. Soy culpable ellos tienen razón. ¿Qué va a ser de mi en soledad?

Emociones/Accionar: Me aíslo, me separo del otro. Rabia, dolor, sarcasmo, odio a mi mismo o a otros. Me muestro indiferente.

La soledad toma poder  sobre la persona: me controla, me tiene preso, atrapado, atado, me inmoviliza. Muero
-3. Batallo y guerreo contra la soledad
-2. La soledad me invalida
-1. Me resisto a la soledad

 

 
Fase
Niveles
 Signos
Creencias
Soy pasivo a la soledad 0. Descubro y Reconozco mi indiferencia y pasividad. Las circunstancias asociadas a estar solo me abruman. Pospongo hacer algo por mi. Ambivalencia entre querer y no querer estar en soledad. Me quejo, crítico. Quisiera dejarla. La soledad me ocurre, todavía me tiene.
Controlar la Soledad 1. Necesito a toda costa dejar la soledad. La soledad es percibida como controlable, pero no logro coherencia entre mis competencias, mis relaciones y mi accionar. La evito compulsivamente. Frustración. ira si no lo logro. Escepticismo, la duda o la parálisis. Yo puedo con la soledad, pero… aún la considero negativa, algo malo. Todavía no la veo como recurso, como posibilidad.
2. Confundo soledad con realidad
3. Manejo la soledad en mi vida.
Atravesar  la Soledad 4. Me empodero de mi soledad Creo mis respuestas a la soledad, la asumo como recurso. Aprendo de mis vivencias en soledad, produzco en esos momentos.

Ambigüedad, indecisión y dispersión por falta de foco.

La vida viene con situaciones gratificantes y otras adversas, las gestiono con humildad.
5. Gestiono mi soledad
Trascender la Soledad 6. Agradezco mi soledad y Soy compañía para otros Soy parte de algo mayor. Vivo la soledad, vivo la compañía. Tengo comunión conmigo, con otros y con la fuente. La vida es un espacio para disfrutar de….
7. Vivo la soledad, la comunión y la compañía

 

 

 

Hagamos un ejercicio:

Vuelve a escuchar el audio donde determinaste la calidad de soledad que estabas atravesando, dime en cual de estos niveles se parece más.

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¿Cómo identificar y transformar creencias sobre la soledad?

El trabalenguas al inicio de esta sección, lleva implícito la esencia misma del proceso de cambio y transformación, que puede lograrse con la intervención y reestructuración de nuestro lenguaje según el Metamodelo de Bandler y Grinder. El metamodelo usa preguntas precisas para describir lo más completamente posible los sucesos, mientras vivías la experiencia, que evaluaciones y juicios generaste y que creencias seguiste construyendo.

La aplicación del metamodelo en el caso que venimos desarrollando el término “soledad” conlleva identificar las creencias que la persona ha construido sobre la misma, y luego tomar dicha creencia como un signo lingüístico en sí mismo, entendido como la manera en que manifiesto verbalmente la cosmovisión o modelo del mundo que me he construido, en este caso sobre la soledad.


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¿Qué es una creencia?

Creencia: «La manifestación lingüística de la experiencia, o dicho de otro modo, como expresiones subjetivas de las experiencias, son generalizaciones que hacemos sobre las causas, los significados, los límites de nuestros mapas, nuestras conductas, capacidades y nuestra identidad».
Salvador Carrión

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¿Cómo se forman?

El cerebro registra y almacena las experiencias (filtradas por tu subjetividad). Las guarda como generalizaciones que se unen formando redes neuronales, que refuerzan los filtros perceptivos e interpretativos. La red de creencias así formadas tienen como función adaptativa disminuir los impactos que llegan del entorno, agrupándolos, aceptándolos o rechazándolos.
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.Convierte en acción la soledad

Les propongo un ejercicio bastante sencillo que les permitirá identificar algunas posibles creencias sobre la soledad. Para ello recurriremos al análisis de la sintaxis de una oración, que reactive o «desnominalice» la palabra «soledad» devolviéndola a la vivencia personal.

Dispón de varias hojas de papel en blanco y lápiz para escribir con tu puño y letra. Es importante, que tomes tiempo para este ejercicio, de igual manera que escribas. El hecho de escribir va a influir, desde lo motor, las redes neuronales que habías formado, reactivándolas y posteriormente facilitar cambios de creencias.
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Pasos

1. Comienza escribiendo en la parte superior de una hoja en blanco,  una oración sencilla, con el verbo ser y estar.

 

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2. Repítela varias veces en voz alta, en voz baja, como un susurro, cántala, usando las diferentes conjugaciones verbales: «yo soy solo(a)»; «yo siendo solo(a)»; «yo estoy solo(a)». Toma nota de lo que ocurre en tu cuerpo, si se activa alguna emoción, o te llega un recuerdo o vivencia, si te llega algo dicho por alguien, una frase de una canción, un cuento, en fin aquello que te suceda. Toma notas de tus experiencias.

3. Escribe otra vez la oración, con los siguientes elementos, incorporamos la conjunción «Y». Escribe el predicado que incluye algo que piensas, lo que sientes,  y lo que sucede o haces luego o mientras repites la oración anterior.

 

 

.Por ejemplo, escribo: «Yo soy solo y pienso en mi papá, y siento tristeza y rabia y aprieto el puño izquierdo, cierro los ojos para evitar las lágrimas y esto no me gusta.»

4. Escribe unas 5 o 6 oraciones en ese estilo, cambiando el tiempo verbal, se consiente de lo que piensas, sientes y haces al escribir cada una y evalúa si eso que te pasa es positivo, te gusta, está bien para ti o si por el contrario es negativo, no te agrada o es malo para ti.

5. Chequea lo que te esté pasando, es posible que se activen recuerdos, vivencias y emociones que se asocian al hecho de pronunciar varias veces las frases y oraciones que has venido construyendo. Pregúntate si estás dispuesto(a) a seguir….

6.  Toma una de las oraciones que escribiste en los pasos 3 y 4, vuelve a escribirla en otra hoja, y vamos a añadirle, el conectivo «porque». Escribe los pensamientos, palabras e imágenes que te lleguen sin importar que tengan o no sentido,  después de pronunciar/escribir «PORQUE», como si dieras explicaciones.

Continuando con el ejemplo: «Yo soy solo y pienso en mi papá, y siento tristeza y rabia y aprieto el puño izquierdo, cierro los ojos para evitar las lágrimas y esto no me gusta porque…
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7. Relee varias veces la frase o frases que has venido construyendo, completa, corrige, dale una estructura de explicación.

Sigue usando el conectivo porque, hasta que empieces a ver cómo te has venido construyendo la soledad a partir de esos eventos que viviste.

Ejemplo:

— Se fue porque se enfermó, porque no se cuidaba… porque no lo cuidamos…

—- Porque no lo cuidamos entonces (completa con la frase que te llegue) y así por el estilo.

8. Deja lo que has escrito por un tiempo, unas horas o un día. Para retomar con otra visión, vuelve a leer con atención, comienza a buscar pautas en tus frases relacionadas con el estar solo, ser solo, estar en soledad…

9. A qué conclusiones llegas,  ¿Cómo completarías la siguiente oración?

  • «Si estoy en soledad, entonces yo soy_____________________________ y ___________________ porque __________________________________ ___________________________».

 

  • Estar solo es________________________________ porque _____________________ y entonces _______________________________________________________________________________________

 

10. Revisa las tablas que están más arriba y compara a cual de las creencias que allí se reflejan, se parecen más a las tuyas.
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Algunas conclusiones

La soledad es un signo lingüístico que adquiere simbolismo y significado a través de las narrativas y creencias personales. Su interpretación varía según cada individuo y lo que consideran como la verdad sobre la experiencia de estar solo.

La soledad como vivencia puede ser experimentada de diferentes maneras, desde una sensación displacentera generada por la insatisfacción en las relaciones interpersonales, hasta un estado positivo buscado activamente para la autorrealización. Esto muestra la complejidad y subjetividad de la soledad como condición humana.

Los signos y significados atribuidos al término «soledad» son construidos de forma individual y social, influenciados por la neurolingüística y convertidos en creencias. Esto demuestra cómo el lenguaje y la cultura influyen en nuestra comprensión y experiencia de la soledad.

La soledad representa una condición emocional y una experiencia personal de falta de conexión con los demás. Sus múltiples significados y connotaciones varían según las circunstancias y las percepciones individuales. Es importante reconocer y comprender estas diferentes dimensiones de la soledad para abordarla de manera más efectiva.

Tanto la Semiótica como la Programación Neurolingüística nos invitan a explorar más allá de las definiciones y a considerar la influencia de nuestros procesos mentales y lingüísticos en la vivencia de la soledad. Esto resalta la importancia del lenguaje en la representación mental de la experiencia de la soledad y cómo podemos cambiar nuestra percepción y comprensión de ella.

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Para ampliar la información:

[1]Definición de Solo, a. https://dle.rae.es/solo.
[2] https://etimologias.dechile.net
[3] Estudio de la compañía y la soledad a través de la lógica
[4] Saussure: el signo lingüístico y la teoría del valor
[5] Forma y función: una aproximación a Louis Hjelmslev
[6] PNL: Metamodelo del Lenguaje
[7] Taxonomía Ontológica de la Conciencia
[8] Encuentro de Conciencias, con Michael Beckwith

Compilado y posteriormente desarrollado por José Luis DHoy