La comunicación no verbal despliega un universo de señales que trascienden las palabras y moldean nuestra interacción diaria. Desde la postura y los gestos hasta el tono de voz y el silencio, cada elemento conforma un código paralelo que traduce intenciones y emociones. Como ontólogo de la conciencia, observo que estos signos configuran la “presencia” de quien se comunica: su ser-en-el-mundo se revela tanto en lo que dice como en cómo lo dice.
En busca de un Propósito
Cuando nos comunicamos, buscamos dar a conocer a otro u otros, noticias, ideas, sentimientos, emociones, etcétera y para ello empleamos algún canal de comunicación, que puede ser oral o escrito, lo que en general sucede de modo intencional; o también podemos comunicar a través de gestos, movimientos o tonos de voz, que suelen ser no planeados o no intencionales. Esto último es lo que conocemos como comunicación no verbal, la primera que conoció el ser humano y que comparte con muchos animales, y que en general transmite más de lo que creemos.
Contribución relativa de cada canal
En 1967, Albert Mehrabian estableció que, en contextos emocionales específicos, solo el 7 % del mensaje reside en las palabras, el 38 % en el tono de voz y el 55 % en el lenguaje corporal. Esta fórmula, aunque limitada a situaciones de incongruencia entre verbal y no verbal, nos recuerda que nuestros gestos y expresiones suelen dominar la percepción ajena.
Por otra parte, el supuesto de que el 93 % de la comunicación sea no verbal es un mito nacido de una mala interpretación de los estudios de Mehrabian. En realidad, esos porcentajes se aplican solo a la “palabra única” en entornos controlados, no al discurso completo.
Tendencias y estudios recientes
Entre 2017 y 2021, al menos diez investigaciones en revistas y tesis especializadas abordaron la comunicación no verbal desde perspectivas interdisciplinarias, mostrando un creciente interés en kinesia, proxémica y paralingüística.
En el ámbito educativo, un estudio con 212 estudiantes de Lengua y Literatura de la UNT 2020 reveló que el 96,2 % exhibe un nivel bueno de comunicación no verbal. Al correlacionar esta variable con la calidad de sus relaciones interpersonales, se obtuvo un coeficiente rho = 0,392 (p = 0,000) y un R² = 0,173, lo que indica que la CNV explica el 17,3 % de la variación en el vínculo social entre pares.
Herramientas prácticas para el día a día
- Autoconciencia gestual
• Realiza grabaciones breves de tus presentaciones y evalúa la congruencia entre tus palabras y movimientos.
• Identifica gestos excesivos o repetitivos que puedan distraer. - Entrenamiento de microexpresiones
• Dedica 10 minutos diarios a aplicaciones que muestran rostros con emociones breves.
• Aumentarás tu capacidad de leer estados de ánimo en tiempo real. - Control de proxémica y posturas
• En reuniones, sitúate a 1–1,5 m de tu interlocutor para generar confianza.
• Evita cruzar brazos o piernas; adopta posturas abiertas que inviten al diálogo. - Uso consciente del silencio
• Introduce pausas estratégicas para enfatizar ideas clave.
• El silencio bien dosificado proyecta seguridad y permite que tu mensaje “respire”.
Aprendiendo a reconocer la Comunicación no verbal
Hablar con alguien sin mirarlo a los ojos, o mirar hacia otro lado cuando nos hablan, está comunicando que no somos sinceros en el primer caso, y que lo que se nos está diciendo no nos interesa, en el segundo.
Todos sabemos que una sonrisa, un abrazo, una mirada dulce, pueden logar un gran acercamiento interpersonal; mientras que un gesto de desdén, una cara seria, una mirada enojada, puede provocarnos rechazo y deseos de irnos.
No es lo mismo ver a un alumno sentado en una silla con la espalda tocando el respaldar y con los pies apoyados en el suelo; que observar a otro que está inclinado y con los pies subidos en otra silla.
Podríamos enumerar infinidad de ejemplos, que demuestran a las claras que hablamos sin emitir sonido con la posición de las manos, con los ojos, con el modo de pararnos, de sentarnos, de saludar, etcétera.
Incluso en ocasiones, la comunicación no verbal, pero a través de signos inequívocos, aceptados socialmente por consenso, sirve para expresar nuestra voluntad, como cuando asentimos o negamos con movimientos de cabeza, o paramos un ómnibus extendiendo la mano.
Compilado por el Dr. Fabián Sorrentino. Fuentes: Definición en DeConceptos.com y BingChat