Este análisis despliega una perspectiva de largo plazo sobre el fenómeno del carisma, articulando una dimensión conceptual que se apoya en los métodos foucaultianos y el enfoque de historia comparada, y una dimensión metodológica centrada en la reconstrucción cualitativa de discursos e instituciones. La genealogía desentierra los modos en que el “carisma” ha emergido, circulado y sido disciplinado a lo largo de diversas formaciones sociales.
1. Dimensión Conceptual: genealogía foucaultiana y comparación histórica
1.1. Genealogía foucaultiana: trazado de saber-poder
Inspirados en Foucault, rastreamos cómo los saberes sobre el liderazgo carismático se han tejido con tecnologías de poder. No buscamos un origen puro, sino las rupturas y continuidades en discursos sobre la autoridad extraordinaria: de los libros de teología medieval a los manuales de oratoria del siglo XIX. Cada discurso legitima determinadas formas de ascenso social y excluye otras, configurando el “campo” del carisma como espacio de lucha.
1.2. Precedentes antiguos: profetas, reyes y oráculos
En las primeras civilizaciones mesopotámicas y egipcias, el carisma residía en la investidura divina del faraón o el rey-sumo sacerdote. Este vínculo sacerdotal se reforzaba con rituales y narrativas estatales que lo elevaban por encima del pueblo. La genealogía revela un entramado simbólico donde el carisma emerge como manifestación de lo sagrado y se regula a través de liturgias y archivos palaciegos.
1.3. Tránsito cristiano: del profeta al santo
El cristianismo primitivo desplazó el carisma hacia los apóstoles y mártires, definidos por dones espirituales (glosolalia, milagros). Aquí aparece la “gracia” como correlato –un poder invisible– legitimado por hagiografías y decretos eclesiásticos. La inquisición y los concilios regularon la difusión de la santidad, perfilando prácticas disciplinarias para distinguir a los auténticos “carismáticos” de los impostores.
1.4. Modernidad temprana: humano-divino y política secular
Con el surgimiento de los Estados modernos, el carisma monarchal (teoría del derecho divino) cedió ante teorías políticas contractuales. Sin embargo, las monarquías absolutas mantuvieron ritos de investidura, ceremonias cortesanas y retratos oficiales para reforzar la imagen carismática del soberano. Al mismo tiempo, la figura del “hombre de Estado” (Richelieu, Cromwell) fue reinterpretada a través de panfletos y crónicas políticas, amalgamando virtud pública y magnetismo personal.
1.5. Siglos XIX y XX: Weber y la emergencia de la autoridad carismática
Max Weber sistematiza el carisma como forma pura de autoridad, opuesta a la tradicional y la legal-racional. La genealogía weberiana remite a líderes revolucionarios (Robespierre, Lenin), profetas laicos que movilizaron masas por su magnetismo discursivo. Comparativamente, en el contexto americano emergen figuras empresariales (Rockefeller, Ford) con carisma técnico, promovido por la prensa y los nuevos medios de comunicación de masas.
1.6. Globalización y neoliberalismo: carisma corporativo e influencer
A finales del siglo XX, surge un carisma mediático e hiperreal. Los “gurús” de Silicon Valley (Gates, Jobs) combinan el mito del innovador con la narrativa del self-made man. Su aura se construye en conferencias, vídeos virales y biografías autorizadas. Paralelamente, la genética discursiva del “influencer” redefine el carisma en clave digital: likes y seguidores se vuelven indicadores de autoridad carismática.
2. Dimensión Metodológica: reconstrucción cualitativa discursiva e institucional
2.1. Archivos y fuentes primarias
La genealógica exige excavar en archivos eclesiásticos, reales y estatales, así como en periódicos, panfletos y diarios de la era moderna. Cada documento se lee como dispositivo de poder: códices con leyes de santidad, manuales de etiqueta cortesana, actas de congresos políticos o descripciones periodísticas de mítines. La selección de fuentes debe ser amplia y contrastada para mapear rupturas discursivas.
2.2. Análisis crítico del discurso
Aplicamos técnicas de análisis del discurso para desenmascarar cómo se articula el lenguaje carismático. Se identifican formatos narrativos (hagiografía, panegírico, biografía empresarial), metáforas dominantes (luz, fuego, corriente) y estrategias de legitimación (consultas populares, aval científico). El cotejo de discursos oficiales y contrarios revela las fisuras y las resistencias que configuran el campo.
2.3. Entrevistas y testimonios históricos
Para reconstruir trayectorias de carisma en organismos contemporáneos, se realizan entrevistas a expertos, gestores culturales y testigos de eventos clave (discursos, levantamientos, lanzamientos de productos). Estos relatos orales complementan los datos archivísticos, aportando matices sobre la recepción y la performatividad del carisma en contextos cambiantes.
2.4. Historia comparada y triangulación
La historia comparada confronta casos de distintas regiones y épocas: líderes religiosos europeos vs. chamanes americanos; reyes absolutistas vs. presidentes electos. La triangulación de fuentes documentales, análisis de discurso y entrevistas permite validar patrones recurrentes: rituales de inauguración, símbolos de autoridad y tecnologías de captura de la atención masiva.
2.5. Cartografía de prácticas institucionales
Se elabora un mapa cualitativo de las instituciones que regulan el carisma: la Iglesia, la monarquía, el Estado-nación, las corporaciones mediáticas. Cada una posee “tecnologías de gobierno” (censuras, licencias, certificaciones, patentes discursivas) que disciplinan la producción y circulación de carisma. Esta cartografía revela quién controla el aura y bajo qué condiciones se renueva.
2.6. Eslabones de poder y mecanismos disciplinarios
Siguiendo a Foucault, identificamos técnicas de exclusión (procesos de herejía, boicots mediáticos) y de legitimación (canonización, premios, rankings). Estos mecanismos actúan como filtros genealógicos: deciden qué formas de carisma sobreviven y cuáles quedan marginadas. Su reconstrucción muestra la irreductible tensión entre innovación y ortodoxia.
3. Síntesis Genealógica y Perspectivas
- Carisma como artefacto histórico
El carisma no es una esencia atemporal, sino un artefacto en constante reelaboración: de lo divino a lo secular, de lo ritual a lo mediático. - Dispositivos de captura de atención
Cada época inventa sus tecnologías de magnetismo: narraciones bíblicas, opulentas ceremonias monárquicas, mítines masivos, transmisiones en streaming. - Relación entre poder y emoción
La validación institucional del carisma pivota en su capacidad de movilizar afectos colectivos: fe religiosa, entusiasmo político o fidelidad de marca. - Resonancias contemporáneas
Comprender esta genealogía permite diagnosticar la volatilidad del carisma digital y las estrategias de control algorítmico que presagian nuevas formas de autoridad híbrida.
Hacia una Conclusión
El análisis histórico-genealógico revela al carisma como un fenómeno polifónico, engendrado en la confluencia de discursos, prácticas institucionales y tecnologías de poder.
- Conceptualmente, la genealogía foucaultiana y la historia comparada muestran rupturas y continuidades en la construcción del carisma como autoridad excepcional.
- Metodológicamente, la reconstrucción cualitativa de discursos e instituciones permite desentrañar los engranajes que disciplinan y renuevan ese magnetismo.
Este enfoque de largo plazo no solo aporta profundidad teórica, sino que orienta la investigación hacia prácticas críticas y emancipadoras: al revelar cómo el carisma ha sido producido y sometido, abre la posibilidad de desactivar sus formas hegemónicas y reinventar “aura” en contextos de justicia y pluralidad.
Un desarrollo del Dr. Fabián Sorrentino, para comprender el desarrollo del Carisma, desde el Nivel 4







